Poliorcética zombi

En la cafetería alguien recurre a la poliorcética para describir una nueva urbanización de lujo; otro habla del hartazgo de las series y libros de zombies. Y tú ¿conoces tu puesto en el asedio?

El temor a la turbamulta y el recelo ante los amontonamientos de pobres arrojó su sombra sobre ciertas décadas del reinado de Victoria; y al menos un símbolo de ese temor ha sobrevivido, en casi todos sus detalles, hasta la actualidad. Todas las suntuosas casas londinenses construidas para la gente “de abolengo” se parecen. Son pequeñas fortalezas: gruesos postigos en las ventanas, una especie de foso que separa la residencia de la avenida; una sola escalinata o terraplén angosto ante la robusta puerta del frente, que así es fácil de defender; y frente al foso, enormes barandas de hierro forjado para mantener a raya a la multitud. Una parte esencial de la fortificación ha desaparecido en muchas de estas residencias: las imponentes barandas, fundidas para fabricar municiones durante la Segunda Guerra Mundial.

El mundo según los victorianos
David Newsome

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