El placer de la autopublicación


Anaïs Nin (1932) fotografiada por Brassai. Via

Interesante artículo de Maria Popova sobre el trabajo de autoedición de Anaïs Nin. Siguiendo su Diario nos transmite su experiencia en la instalación de una pequeña imprenta en un ático de Nueva York y sus progresos aprendiendo tipografía para realizar ella misma la impresión de una nueva edición de su libro Winter of Artifice. En lo que respecta a la creación literaria para Nin el proceso tipográfico se revela como una oportunidad para pulir el texto:

Las palabras que aparecieron por primera vez en mi cabeza, en el aire, toman cuerpo. Cada letra tiene un peso. Puedo valorar cada palabra de nuevo, a ver si es la correcta.

Sobre todo si buscas un estilo conciso:

La escritura es a menudo mejorada por el hecho de que vivo tantas horas con una página que yo soy capaz de analizar, cuestionar las palabras esenciales. En la escritura, mi única disciplina ha sido la de recortar lo no esencial. Composición tipográfica es como cortar la película. La disciplina de la composición tipográfica y la impresión es buena para el escritor.

Anaïs Nin manejando una prensa manual Via

En las dificultades técnicas parece que el espaciado y la encuadernación causaron las mayores dificultades. La elección de un buen espaciado es una tarea difícil que todavía hoy algunos de los procesadores de texto más populares no resuelven correctamente de manera automática. El problema con la encuadernación fue trabajar con un tamaño de libro no estándar que no podía ser encuadernado con la maquinaria habitual.

La literatura de Anaïs aparece durante un fallo mecánico que obliga a su socio Gonzalo a reparar la máquina:

Él literalmente luchó con la prensa, como si se tratara de un caballo salvaje, un toro, un animal a domesticar. Su cabello volaba alrededor de su cara, el sudor caía de la frente, con pies de centauro golpeaba los pedales. La máquina se quejó.
Parecía casi como una batalla física que tenía la intención de ganar por la fuerza. Se alzaba sobre ella. Parecía más grande que la máquina. Nunca vi nada más primitivo, como una batalla entre una raza antigua y un nuevo tipo de monstruo […] Gonzalo ganó. Respiraba pesadamente. La rueda de repente comenzó a girar de nuevo. Se veía totalmente triunfante.

Un siglo atrás médicos y moralistas pensaron que las costureras disfrutaban del pedal de la Singer y valoraron como remedio la clitoridectomia. La caída en desgracia de Isaac Baker Brown, el doctor que había propuesta tal atrocidad como remedio para todas las “enfermedades” femeninas, evitó las mutilaciones. Deseo que el uso de la imprenta manual le proporcionara mucho otros placeres a Anaïs Nin además de la satisfacción de autopublicarse.

Artículo:
Anaïs Nin on Self-Publishing,
the Magic of Letterpress, and the Joy of Handcraft

por Maria Popova

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s