El caballo que nunca estuvo allí

Empezaríamos haciendo unas ligeras modificaciones a estos zapatos:

Durante la Ley Seca los destiladores ilegales añadían unos bloques de madera a sus zapatos para que sus huellas simularan las de una vaca. Trataban de esta manera de confundir a los agentes de la ley para que no rastrearan el recorrido a sus destilerías ocultas. La modificación que sugerimos es cambiar la huella de vaca por la de caballo para de esta manera poder valernos del segundo elemento:

El Museo del Crimen de la Academia de Policia de Nueva York posee un amplio catálogo de armas usadas por gansters y asesinos para matar. La que se muestra en la fotografía, de 1930, está relacionada con los crímenes de la herradura. Consta de un bate al que se le han incorporado dos herraduras con la pretensión de que el asesinato sea confundido con un accidente provocado por la patada de un caballo.

Si fuera un arma perfecta no estaría en un museo de la policía por lo que no se recomienda su uso.

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