Hogar

comillasLa casa en donde vivían no era muy cómoda; tenía poca luz porque sus cuartos daban a un patio interior. Ruidos intestinales de cañerías se hacían oír en todos los pisos. El baño estaba metido dentro de un armario, la ducha sobre la letrina, las ventanas no cerraban o abrían según el grado de humedad del tiempo, un camino de cucarachas distinguía la cocina de los otros cuartos, pero ellos encontraban en estas incomodidades cómicos motivos de regocijo. (Compartir cualquier cosa vuelve cualquier cosa mejor para los enamorados cuando son felices.) La felicidad les prestaba simpatía, simpatía para el verdulero, para el carnicero, para el panadero, para el médico cuando había que consultarlo, para los participantes de una cola, por personal y larga que fuera.
De noche, cuando se acostaban, el cansancio que sentían, abrazados, era un premio. El soñaba mucho; ella no soñaba nada.

Cuento Amada en el amado
Antología esencialSilvina Ocampo

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