Escaparates

Eugene Atget, ‘Boulevard de Strasbourg’, 1926. Via

Eugene Atget, ‘Boulevard de Strasbourg’, 1926. Via

comillasEn cambio me atraen las vidrieras de los almacenes, todas esas botellas, esos frascos, las cajas de fruta abrillantada, los cajones de ciruelas negras y de pasas de uva, las latas de caramelos. Ultramarinos. Qué hermosa palabra. Gianfranco. Almacén de ultramarinos.

Pero las vidrieras que prefiero son esas que nadie mira, mal iluminadas, tristes como habitaciones cuyo ocupante murió y nadie tocó desde entonces, esas donde hay aparatos ortopédicos, jeringas o piedras esmeriles. Las veo tan solas y tan despreciadas que me paro mirarlas y así me hago la ilusión de que son sitios hechos adrede para que nos juntemos los solitarios. A veces algún hombre se detiene y mira, él también, lo que yo miro. ¿Sabe, Gianfranco? Entre ese hombre y yo se establece un vínculo sutil, una simpatía, una comunión. No necesitamos hablar. A los dos nos gusta sentirnos al margen de la muchedumbre que contempla las vidrieras de los maniquíes. No nos interesan, en realidad, los aparatos ortopédicos ni los abrasivos ni esos insecticidas, pero los miramos con dolor porque nadie los mira sino nosotros. Nuestra misión es ésa: asumir el desprecio de la gente.

Carta a Gianfranco

Las ceremonias secretas
Marco Denevi

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s