Trampas y enemigos

Cartel británico de la II Guerra Mundial. Via History in posters

Cartel británico de la II Guerra Mundial. Via History in posters

comillasCada enemigo ha asumido las características de su geografía primaria, literal y no literalmente, y es imposible imaginarlo de ninguna otra manera. Del mismo modo, es imposible creer de un enemigo lo que es fácil de creer de otro. Por ejemplo: según el capitán M. J. Brown, unos soldados británicos se toparon una vez con un alojamiento muy tentador, abandonado por los alemanes, cuya puerta entornada invitaba a entrar. Metiéndose prudentemente por una ventana para evitar la clásica bomba cazabobos, se acercaron a la puerta desde dentro y hallaron atada a ésta la carga explosiva esperada, lista para estallar cuando la puerta se moviera. Abandonaron la casa con cuidado y ataron una cuerda al pomo de la puerta, cubriéndose en una trinchera al otro lado del camino. Cuando terminaron de acomodarse, tiraron de la cuerda y la trinchera voló, matándolos a todos. “El que puso la trampa había previsto su razonamiento”, señala el capitán Brown, “paso a paso”. Los japoneses probablemente no hubieran considerado esta broma lo bastante divertida como para que valiese la pena. Los italianos sí, pero habrían sido muy “poco metódicos” para montarla eficazmente. A los americanos y a los británicos les hubiera gustado la idea, pero les habría dado demasiada pereza gastar tiempo en ella. Atribuida a los alemanes, la historia, por apócrifa que sea, suena verdadera.

Tiempo de guerra
Paul Fussell

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