La maldición de Harpignies

Morning in the Nievre - Henri Harpignies. Via

Morning in the Nievre – Henri Harpignies. Via

El tratante de arte Ambroise Vollard cuenta en sus memorias los problemas que tenían algunos pintores que no podían evocar lo ya visto y tenían que recurrir a modelos. El artista John Lewis-Brown le explica que frente a Degas o Daumier que son capaces de pintar “de memoria” él necesita un modelo:

comillas– […] Yo, que no tengo semejante facultad de evocar lo visto -continuó Lewis-Brown- tengo que utilizar caballos de verdad. Afortunadamente, tengo un jardín.
– Pero, para los desnudos -dije con bastante ingenuidad- no emplea Degas mujercitas de madera.
Y Lewis-Brown me replicó:
– Al ser humano se le pueden ordenar las actitudes que se desee; y Degas, puede usted creerme, no guarda muchos miramientos a sus modelos en cuanto a las posiciones que les obliga a tomar. Y, a propósito de modelos desnudas, verá usted: un día había ido yo a ver a Harpignies. Después de haberme enseñado unos paisajes, me dijo con aire algo misterioso: “Venga por aquí”. Y me condujo a su dormitorio. Una criatura magnífica dormía en el lecho de espaldas a nosotros. “Fíjese en esto”, dijo Harpignies. Y descubrí un estupendo par de muslos. “¿Eh? ¡Qué tentación para un pintor!… Y que yo sea paisajista!”

Memorias de un vendedor de cuadros
Ambroise Vollard

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s