Método (fallido) para descubrir la pintura que va a dar dinero por Ambroise Vollard

The Print Collector, c. 1857–1863 - Honoré Daumier. Via
The Print Collector, c. 1857–1863 – Honoré Daumier. Via

comillasAlgunos años después, un holandés, de paso en París, me dijo en el transcurso de una conversación:

—En La Haya tenemos un tipo cuya historia es rarísima. Como huía de la gente y no hablaba con nadie, adquirió fama de ser un espíritu profundo. Sus padres le habían confiado la administración de su fortuna. Tras una estancia bastante larga en París, volvió a su tierra con cajones llenos de cuadros, pero sólo le quedaban algunos florines en el bolsillo. Sometieron sus adquisiciones a los peritos. Éstos declararon unánimemente que, en el lote, los cuadros antiguos, o que pasaban por antiguos, demostraban que era un ignorante en la materia, pero, en cambio, los lienzos modernos sólo había podido adquirirlos un loco. Después de consultar a unos psiquiatras, recluyeron al amateur.

—¡Caramba! ¿No se tratará de mi holandés? —pensé para mis adentros.

En efecto, era él. Al morir este extraño personaje, unos diez años más tarde, se apresuraron sus padres a liquidar el lote de lienzos, que la ley había prohibido tocar durante la reclusión del hijo. Cuando los vendieron, un Van Gogh pasó de los treinta mil francos. Los Cézanne se dejaron a un lado por temor de espantar al público. Cuando se decidieron a enseñarlos, se los disputaron los más grandes coleccionistas.

Esta noticia se divulgó y exaltó hasta tal punto a algunos que llegaron a creer que los locos poseían un olfato especial para descubrir la pintura que iba a dar dinero. En vista de ello —casi no puede creerse— se constituyó una sociedad que reunió un capital y eligió a un deficiente mental, el cual fue enviado a París, acompañado por un delegado, que llevaba la misión de comprar los cuadros indicados por el bobo. Pero éste mostró una indiferencia total por la pintura y se negó terminantemente a visitar las exposiciones, galerías y estudios, por lo cual debieron renunciar al experimento.

Memorias de un vendedor de cuadros
Ambroise Vollard

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s