Primeras teorías sobre el origen de la sífilis

La aparición de la sífilis en Europa dio origen a una serie de especulaciones sobre cuál sería la causa de la enfermedad. […] A la sífilis se le atribuyó origen divino y origen cósmico. Los enfermos quedaron encomendados al patronazgo de San Job, que también había padecido una enfermedad de la piel.

[Los planetas] Se atribuyó, así mismo, la enfermedad a la conjunción de Saturno y Marte, coincidente con la época de lluvias en Italia. Los astrólogos, por su parte, al observar que la sífilis afecta aquellas partes del organismo que suponían estaban bajo la influencia de Venus, denomiraron a la enfermedad “lúes venérea” o infección venérea.

[Las camisas de hilo] También se atribuyó la enfermedad a la innovación radical del empleo de camisas de hilo, en sustitución de las de lana o cuero.

[Vino envenenado por los españoles] El médico del Papa Clemente atribuyó la enfermedad a un tóxico, teoría que pretendía explicar la mayoría de las epidemias y la muerte de personas reales. Este médico, según decía, había oido hablar de una ciudad llamada Comma, “donde existe mucho vino generoso, llamado griego, que fue abandonado sigilosamente por los españoles durante la noche mientras los franceses sitiaban la ciudad; pero previamente habían emponzoñado el vino con sangre extraída de pacientes del Hospital de San Lázaro. Poco después, los franceses entraron en la ciudad y bebieron copiosamente de aquel vino, comenzando al poco tiempo a mostrar los más violentos síntomas…”

[Una forma de lepra] También era frecuente que se dijese que la sífilis no era más que una forma venérea de lepra. Según las palabras del propio Paracelso […]: “…el mal francés debe su origen al coito de un francés leproso con una imprudente ramera, que contrajo bubas venéreas, infectando desde aquel momento a todos cuantos yacieron con ella; y originándose así a partir de la lepra y de las bubas venéreas. La enfermedad francesa infectó a todo el mundo con su contacto, de la misma forma que se originó la raza de los mulos del coito de una yegua y un asno”.

[Origen dietético] También se responsabilizó a la bestialidad y a la ingestión de lagartos del origen de la enfermedad, e incluso el propio Francis Bacon adujo su origen dietético: “Los franceses, de quienes la enfermedad napolitana tomó su nombre, dicen que en el sitio de Nápoles existían ciertos mercaderes deshonestos que vendían carne humana, recien obtenida en Mauritania y mezclada con pepinillos en lugar de atún, y que el origen de las enfermedades venéreas debe imputarse a tan abominable y pesada comida. No parece carecer de fundamento esta teoría, ya que los caníbales occidentales devoran carne humana y esta enfermedad era especialmente frecuente en las Indias Occidentales cuando fueron descubiertas”.

Diablos, drogas y doctores
H. W. Haggard

Primer contacto: Todo esta en tu cabeza

9788434423091Muchas ganas tenía de leer este libro sobre enfermedades psicosomáticas y hasta ahora está cumpliendo todas las espectativas. La autora se dedica a los casos que ocupan el escalón más bajo de la compasión con los enfermos: los que sufren un trastorno psiquiátrico que se manifiesta como una enfermedad. Un diagnóstico que no es muy querido ni por médicos, que piensan que siempre se les puede pasar algo físico, ni por pacientes, que están convencidos de que tienen una enfermedad real. En los casos que expone la principal preocupación de O’Sullivan es curar a los pacientes y hacerles entender el tipo de tratamiento necesario, a los lectores nos ofrece explicaciones sobre el cerebro y nos ayuda a entender que detrás de los sintomas sin explicación médica  no hay un farsante de la aflicción sino, en demasiadas ocasiones, un enfermo en tierra de nadie.

comillasPese a todas las posibilidades, desde los inicios de mi formación supe cuál sería mi decisión. Quería ser neuróloga. Cuando tomé esa decisión sabía lo que significaba y adonde me llevaría. Quería emular a las personas de las que había aprendido, las personas que me habían inspirado. Me gustaba la parte de-tectivesca de la profesión, tener que resolver los misterios de cómo el sistema nervioso transmite sus mensajes y averiguar todos los errores posibles. Imagine a un hombre incapaz de mover la pierna derecha pero que no nota la pierna izquierda: ¿dónde está la lesión? ¿Qué enfermedad tiene? O una mujer que está perfectamente pero no consigue escribir y es incapaz de identificar sus dedos y no atina a indicar cuál es su dedo índice. ¿Qué parte del cerebro, al dañarse, provoca tal situación? Las enfermedades neurológicas se manifiestan de modos esquivos y extraños. Hay un tipo de ataque epiléptico que se activa al cepillarse los dientes. Y extraños trastornos de parálisis temporal que acontecen tras ingerir alimentos salados.

Todo está en tu cabeza
Suzanne O’Sullivan