El cliffhanger Huston

comillas

Algún tiempo después yo estaba en el estudio cuando me llamaron por teléfono y alguien me dijo:
– Teniente Huston, ha de presentarse para recibir órdenes en Washington el… -y me dio una fecha y una hora, como cuatro días más tarde.
– ¡Pero estoy en mitad del rodaje de una película! -dije.
– Teniente Huston, ¿desea usted renunciar a su destino?
– Por supuesto que no.
– En ese caso, preséntese en Washington como se le ordena.
– Sí, señor.
En realidad, estábamos terminando la película. El argumento trataba de un plan japonés para realizar un “Pearl Harbor” en el canal de Panamá. Bogart había sido capturado por los japoneses -guiados por el gran espía Sydney Greestreet- y estaba prisionero en una casa cerca del canal. Puse a Bogie atado a una silla, y coloqué aproximadamente tres veces más soldados japoneses de los que eran necesarios para mantenerle prisionero. Había guardias con metralletas en cada ventana. Lo hice de tal modo que no existiera medio humano por el que Bogie pudiera escaparse. Rodé la escena y luego llamé a Jack Warner y le dije:
– Jack, me marcho. Estoy movilizado. Bogie sabrá como escapar.

Memorias
John Huston

No ha ocurrido pero si lo cuentas volverá a pasar

comillasTuvieron que pasar seis años [año 1969] para que [el film] El zarzal fuera revisado y autorizado para mayores de 18 años, eso sí, acompañado de una diligencia que debía garantizar su discreto paso por la censura: “La distribuidora interesada se compromete de modo especial a no hacer referencia alguna en la presentación y propaganda de la película a que ésta estuvo prohibida anteriormente por razones de censura. El incumplimiento de esta condición motivaría que la película fuese de nuevo desestimada y retirada de la explotación comercial.”

La censura cinematográfica en España
Alberto Gil

Doblar y cortar

pantera550x350

comillasCuando los films procedían del extranjero era obligatorio el doblaje al castellano. Esa exigencia proporcionó un mecanismo extraordinario a los censores: la posibilidad de intervenir libremente en los diálogos, poniendo en boca de los actores frases que no habían dicho jamás.

Junto a esta práctica, el corte de escenas y planos llegaba a hacer irreconocible o incomprensible una cinta y colocaba a su realizador en el voluminoso pelotón de los cineastas “difíciles”, “herméticos” o “simbólicos”, dando pie a la sospecha -siempre impopular- de que hacía un cine intelectual y premeditadamente elitista.

La censura cinematográfica en España
Alberto Gil

¿Quién?

comillasDyer telefoneó a la oficina en la ciudad de Los Angeles Times. Explicó rápidamente las circunstancias de la muerte de Weisbart a su interlocutor en el otro extremo de la línea.
– Le mando un botones con una nota biográfica -advirtió-. Pero déjeme el título de un par de sus mayores éxitos. Produjo Kid Galahad (Piso de lona, Phil Karlson, 1967), Rio Conchos (Gordon Douglas, 1964), Rebel Without a Cause (Rebelde sin causa, Nicholas Ray, 1955), la película que convirtió en estrella a James Dean. Empezó como montador, colaborando con grandes del cine como Michael Curtiz.
Dyer hizo una pausa.
– Curtiz. C de Charlie, U, R, T de Tom, Z de zebra.

El estudio. Un año en el infierno de la Fox.
John Gregory Dunne

Como hacer fracasar una película del Oeste – Richard Zanuck

The-Gunfighter-LB-1
comillasComo casi todos los que se han formado en la industria cinematográfica, Richard Zanuck es casi impermeable al mundo exterior. Lee vorazmente, con preferencia guiones, y su mente es una enciclopedia de argumentos, trucos y ángulos narrativos.
– ¿Qué le parece si el limpiabotas fuese un enano? -preguntaba al director de un film policiaco-. Hay siempre algo inquietante en un enano.
La sugerencia de un productor para que el protagonista de una película del Oeste llevara bigote, obtuvo un enérgico veto.
– Hace tiempo rodamos aquí una película, The Gunfighter (El pistolero, Henry King, 1950), con Greg Peck, y resultó un desastre. ¿Sabe por qué? Peck llevaba bigote (Zanuck tenía trece años cuando se estrenó The Gunfighter).

El estudio
Un año en el infierno de la Fox

John Gregory Dunne

Contra el cisne

Elsa Lanchester se inspiró en los cisnes de Regent's Park para su actuación en "La novia de Frankestein": "Son realmente criaturas muy desagradables". Via

Elsa Lanchester se inspiró en los cisnes de Regent’s Park para su actuación en “La novia de Frankestein”: “Son realmente criaturas muy desagradables”. Via

comillasSólo más adelante, al leer Waterside Companions, de Tag Barnes, comprendería la otra cara de la historia. Barnes, pescador desde niño, escribió ese libro en 1963 para enseñar a los demás pescadores cosas sobre las criaturas que podían encontrarse. Pollas de agua, cormoranes y somormujos reciben todos una o dos páginas de cumplidos. Incluso las ratas de agua, los sapos y la nutria son objeto de halago. Pero cuando llega el momento del cisne, parece que Barnes monte en cólera: “Sencillamente me molesta en extremo que uno interrumpa mis ejercicios de natación”. Ciertamente no comparte las líricas historias de Platón. Los cisnes, dice, “son los pájaros más agresivos, tozudos y arrogantes que tenemos y pueden resultar extremadamente peligrosos”.
[…] en palabras de Barnes, este animal prácticamente mudo cobra un carácter malévolo. Ni las piedras ni los disparos detienen a estos matones acuáticos, dice. “Muchas veces se volverán y silbarán al que intenta asustarlos y en ocasiones amenazarán con atacarlo”. Sugiere que se lance agua sucia sobre los más bribones, quizá basándose en la idea de que estas vanidosas criaturas se someterán si se les mancha su plumaje. Su otro remedio es “pasarles un hilo por la espalda” […] Barnes se descubre en su carga final, tan deliberada como un segundo disparo de una escopeta de calibre doce. Después de admitir que los cisnes se alimentan sólo de plantas acuáticas, concluye: “¡Recomiendo el polluelo de cisne como un plato realmente sabroso!”.

El mar interior
Philip Hoare

The Man You Love to Hate

comillas[Erich von] Stroheim ofreció su interpretación más odiosa en The Heart of Humanity (1919). En un pueblo invadido por el enemigo, Stroheim, como un teniente alemán, coge un niño que llora y lo arroja por una ventana. En una entrevista en 1943, él evocó la famosa escena. Dijo que todo había sido genuino: el niño y el haberlo tirado. Un asistente de dirección estaba sobre un colchón fuera del alcance de la cámara para recoger al aterrado niño. “Me hizo sentir muy mal -admitió Stroheim-. El niño gritaba enloquecido después de la cuarta toma y se ponía histérico cuando veía mi uniforme gris. Yo era el villano de la película, pero la auténtica villana fue la madre que dejó que su hijo sufriera de esa manera.”

El crepúsculo de los dioses
Sam Staggs