Los oficios de la imprenta

imprenta

No sabemos si el mismo Gutenberg trabajó como creador y fundidor de tipos, como componedor o incluso como impresor. Por el contrario apenas hay dudas de que Peter Schöffer fue uno de los componedores (probablemente el componedor I) de la Biblia de 42 líneas. En los primeros ensayos de impresiónes casi seguro que los componedores tuvieron que hacer también de impresores. Pero muy pronto, probablemente en la impresión de la Biblia, ambas funciones fueron desempeñadas por personas distintas. Los componedores tenían que disponer de cierto nivel de formación, mientras que en el caso de los impresores que hacían funcionar la prensa lo importante es que poseyeran unos buenos bíceps (en la xilografía componedor, batidor y librero llevan puesto un gorro, mientras que el impresor aparece con la cabeza descubierta y larga melena -con lo cual tal vez se quisiera insinuar que se trataba de un simple trabajador manual).

Manual de incunables
Ferdinand Geldner

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El olvido Preminger

[Entrevista a Otto Preminger] ¿No se da cuenta de que si me acordara de todo lo que hice  en “Buenos días. tristeza” [1958, O. Preminger], me vería enormemente condicionado en las películas que hiciera ahora? Cuando acabo una película, acabo. La primera vez que veo una película con público es la más emocionante. Luego me olvido. Le voy a contar una historia real: yo me estaba vistiendo, mi mujer no estaba lista, ibamos a salir a cenar. Puse la tele y estaban poniendo “Ángel o diablo” [1945, O. Preminger]. Me quedé fascinado, porque para mi era como una historia que no conocía. Mi mujer acabó de arreglarse y tuvimos que marcharnos. Apagué la tele y me di cuenta de que no sabía como terminaba la película.

El director es la estrella (vol. II)
Peter Bogdanovich

 

Arte negra

Uno de los más reconocidos estudiosos de la Biblia de Gutenberg, el argentino Raúl M. Rosarivo, recoge en su libro sobre la historia del libro, que cuando en 1462, Fust se fue a París a vender las biblias que habían impreso Gutenberg y Schöffer, el Gremio de Calígrafos de la ciudad lo denunció por vender un libro que no había sido escrito a mano.

A pesar de que él sostuvo ante el juez que sus Biblias “estaban hechas a mano”, y que habían sido escritas por el calígrafo Schöeffer. El Juez le preguntó cómo era posible que siendo, como decía, su yerno tan buen calígrafo, se repitiera el mismo error en todos sus libros, en las mismas páginas y en las mismas palabras. Ellos le acusaron de haber hecho aquellos libros con un nuevo procedimiento mecánico, del que tenían noticias. Así se vio Fust cogido “entre la espada y la pared”. O desvelaba el secreto del invento o tendría que pagar una multa. Al insistir él en la mentira, jurando sobre las Escrituras, fue acusado de haber hecho un pacto con el diablo y que el invento de los libros duplicados era “un arte negra” y diabólica, y que la tinta roja que se había utilizado para pintar las letras capitales, era en realidad sangre humana.

Aunque otros investigadores afirman que el término deriva de la utilización de la tinta negra para la impresión, a mí me gusta más esta leyenda, la de haber inventado una “divina arte negra”.

Typographica
Francisco de Paula Martínez

Paisalquenuncallegas

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Sammy Slabbinck
Collage artist & re-animator Belgium

Paisalquenuncallegas. Pequeño país de localización desconocida y rodeado de un bosque inmenso. Una extraña pradera conduce a un claro donde hay algunos robles, castaños y palmeras. A lo lejos se distinguen el mar azul y un huerto de manzanos que crece en una franja de tierra negra. Un arroyuelo atraviesa el país y desemboca en el mar. Al norte, en una pequeña bahía colmada de nenúfares y lotos, rodeado de cocoteros y naranjos, se yergue un castillo enorme. Al otro lado hay una aldea, desde donde se puede ver en toda su extensión el Paisalquenuncallegas. Es cierto que es imposible visitarlo, pero a veces uno puede contemplarlo a través del recuerdo de algún objeto querido: un libro de la infancia, unas flores secas dentro de un diario íntimo o una rama de manzano entrevista tras las cortinas del dormitorio de otra persona.

(André Dhôtel, Les Pays où l’on n’arrive jamais, Paris, 1955)

Guía de lugares imaginarios
Alberto Manguel / Gianni Guadalupi

 

De cuando Umberto Eco abandonó la fotografía de viajes.

He contado en varias ocasiones cómo dejé de hacer fotografías en 1960, tras una visita a distintas catedrales francesas que fotografiaba enloquecido. De regreso, me encontré con que tenía una serie de fotografías mediocres y no recordaba nada de lo que había visto. Tiré la cámara fotográfica y en los sucesivos viajes me limité a registrar mentalmente lo que veía. Como recuerdo, más para los demás que para mí, compraba excelentes postales (Una tarta de fresas y nata)

De la estupidez a la locura
Umberto Eco

Mati ke

El mati ke [lengua aborigen australiana del área de Wadeye en serio peligro de desaparición], por ejemplo, abarca todos los objetos y seres del mundo mediante un sistema de clases nominales. No se puede hablar de un objeto sin clasificarlo al mismo tiempo. Hay diez de estas clases, que revelan muchísimo acerca de la forma en que Patrick Nudjulu entiende su experiencia diaria. Una clase de árbol de flor roja, por ejemplo, es thawurr babarlthang, siendo thawurr la clase nominal para árboles, objetos de madera y objetos largos y rígidos. Una cuerda hecha con la médula de ese árbol es nhanjdji  babarlthang. Nhanjdji se usa antecediendo a una amplia gama de sustancias tanto manufacturadas, como dicha cuerda, como naturales: el viento, la arena, el Sol… Las semillas comestibles de los árboles son mi babarlthang; todas las comidas de origen vegetal van precedidas de mi. Y así sucesivamente. Las armas están incluidas en la misma clase que los rayos. El espacio en la misma clase que el tiempo -se podría decir que el mati ke se anticipó a Einstein en varios miles de años-. Discurso y lengua merecen una clase separada para cada uno. Así es como el mati ke interpreta el mundo.

A principios de 2000 quedaban tres hablantes competentes de mati ke, dos de ellos eran los hermanos Patrick y Agatha que no podían comunicarse entre si:

La cultura en la que viven prohíbe a un hermano y a una hermana hablar después de la pubertad. Ellos nunca indagarán buscando las palabras perdidas, nunca compartirán los recuerdos de la infancia; incluso esa conversación sería tabú. Ni tan siquiera pueden pronunciar el nombre del otro. Cuando mueran el alma de una lengua morirá con ellos.

Aquí se habla
Un recorrido por las lenguas amenazadas.
Mark Abley

 

Clases de ruso

Yo había aprendido ruso en Barcelona cuando tenía diecisiete años. Tenía como profesor a un refugiado que había sido hasta la Revolución de 1917 oficial de la Guardia Imperial. Se llamaba Illia (o Elías) de Osten Drissen y aseguraba que llevaba el título de barón. Yo le llamaba así, barón de Osten Drissen, y él parecía muy contento con su nombre. En la época en que le traté, el barón era muy pobre; vivía de dar algunas, muy pocas, clases particulares de ruso, que entonces no era en España un idioma popular, precisamente; pero Osten Drissen tenía todo el porte de un aristócrata, un aire arrogante y ademanes caballerescos.

Me contaba que los oficiales de la guardia del zar se batían a menudo en duelo. Nunca decía que él lo hubiera hecho, pero lo insinuaba. Un día me dijo, poniéndose en pie e imitando los gestos del duelo: “El acero se hunde en el cuerpo del contrario como en la mantequilla”. Otro día me hizo ver cómo cubrirse  en un duelo a pistola cuando le tocaba disparar al adversario. Había que ponerse de perfil, proteger el corazón con el brazo flexionado y colocar la pistola sobre el lado expuesto de la cara, cubriendo la sien.

Mis picas en Flandes (Memorias)
Luís Carandell