Por sólo una renta de 1200 escudos

Si Dios inspirase a Vuestra Alteza Serenísima el pensamiento de concederme tan sólo que los 1.200 escudos que habéis tenido la bondad de fijar se convirtieran en una renta perpetua, sería feliz como Ramón Llull, y quizá con mayor merecimiento… Porque mi invención comprende el uso de la razón entera, un juicio para las controversias, un intérprete de las nociones, una balanza para las probabilidades, una brújula que nos guiará a través del océano de las experiencias, un inventario de las cosas, una tabla de los pensamientos, un microscopio para examinar las cosas presentes, un telescopio para adivinar las lejanas, un cálculo general, una magia inocente, una cábala no quimérica, una escritura que cada uno leerá en su propia lengua; y, finalmente, una lengua que se podrá aprender en pocas semanas, y que enseguida se extendería por todo el mundo. Y que llevaría consigo, adonde quiera que fuese, la verdadera religión.

Leibniz, carta, 1679

La búsqueda de la lengua perfecta
Umberto Eco

El soldadito de Calleja

Saturnino Calleja fundó a finales del siglo XIX una editorial que fue reconocida principalmente por los libros infantiles y cuentos. Estos cuentos por razones de censura tenían en ocasiones cambios respecto a la versión original.

Narradora: La obra del danés Hans Christian Andersen llega a los jóvenes lectores españoles pero con llamativos cambios en su argumento impuestos por la censura eclesiástica.
Luis Resines, doctor en Teología, experto en la obra editorial de Saturnino Calleja: Por ejemplo, el famoso soldadito de plomo es rechazado, completamente rechazado. ¿Por qué? pues porque no es posible que una bailarina, un muñeco de papel, se enamore de un soldadito que además es de plomo. Eso es una aberración antinatural. Entonces dicen: “esto no puede ser, esto hay que rechazarlo” y el soldadito de plomo va al infierno de los libros.
Comentarista: ¿Y qué hace? Pues convierte a la bailarina, ni más ni menos, que en una Virgen del Pilar. Entonces en el castillo donde están los juguetes en lugar de haber una bailarina de papel lo que hay es una imagen de la Virgen del Pilar hacia la que el soldadito profesa una profunda emoción y devoción […]

El niño mandó construir un cuadrito donde colocó su juguete con todo cuidado y lo colgó en su alcoba. Todo los días al acostarse y levantarse se encontraba con el bravo soldado haciendo centinela y recordándole sus oraciones para que la virgencita le socorriese en sus desgracias y le hiciera feliz. Pues la virgencita no se olvida nunca de los niños buenos y los protege constantemente como protegió al soldadito de plomo.

Fragmento procedente del podcast: Saturnino Calleja, un cuento de nunca acabar.

De la madera a la seda

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[Los libros más antiguos de China] Los materiales empleados entonces para la escritura fueron el hueso, la concha de tortuga, las cañas de bambú hendidas y, posteriormente, las tablillas de madera, en las que se rayaba con un estilo; se comenzaba a escribir en el ángulo superior derecho y se seguía verticalmente, sucediéndose las columnas de derecha a izquierda, lo mismo que ocurre con los libros chinos de hoy.

Apenas si se han conservado algunos de estos manuscritos en madera. La principal razón para ello fue la gran quema de todos los libros existentes ordenada en el año 213 a. de C. por el emperador Ts’in Shihuangti, como castigo a los autores que se había atrevido a criticar su política. Pocos libros escaparon a la acción del fuego y los producidos después de la gran quema han desaparecido en gran parte, debido sin duda a la descomposición bajo tierra.

Pero la quema de los libros tuvo como consecuencia una intensa actividad literaria. Se luchó por reparar la catástrofe recogiendo y publicando de nuevo cuanto aún pudo salvarse de la literatura clásica desde el tiempo de Confucio y no bastó ya la madera, sino que se pasó a emplear la seda, sobre la que se escribió bien con pluma de bambú o bien con pincel de pelo de camello. Se utilizó una tinta negra, extraída del árbol del barniz, y más tarde tinta china, mezcla de hollín de pino y cola. La seda poseía muchas de las cualidades del papiro de los egipcios, la flexibilidad y la tersura de su superficie, pero también el inconveniente de un precio mayor.

Historia del libro
Svend Dahl

 

El snobismo del profesor Gaviota

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Fotograma de I’m your man, documental sobre Leonard Cohen

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Gould tiene voz gangosa y acento de Oxford. Camareros y dependientes del Village se refieren a él como el Profesor, el Gaviota, el Profesor Gaviota, el Mangosta o el Chico de Bellevue. Viste ropa desechada por sus amigos. Invariablemente el abrigo, el traje, la camisa y hasta los zapatos le vienen dos tallas grandes, pero él los usa con una especie de desenfado abatido. Míreme, dice. Lo único que me queda bien es la pajarita. En los días más crudos de invierno se pone una capa de periódicos entre la camisa y la camiseta. Soy un esnob, dice; uso solamente el Times.

El secreto de Joe Gould
Joseph Mitchell

Santa Lucía, Coruña

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Plano Coruña (1639) – Juan de Santans y Tapia

Desde el s. XIV existía un lazareto situado en las afueras de Coruña bajo la advocación de Santa Lucía en la aldea del mismo nombre. En el libro La Coruña en los siglos XIII al XV Dolores Barral Rivadulla cuenta lo que conocemos de él o lo que puede aplicarse a partir del funcionamiento de otros lazaretos similares. El dato que llamó más mi atención es que tal vez este hospital no fuera un recinto concreto:

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Se desconoce la disposición general de la leprosería coruñesa. Sin embargo a travéssantalucia del plano de la ciudad realizado por Juan Santáns y Tapia en donde bajo el epígrafe Santa Lucía aparecen una serie de casas presididas por una iglesia con torre, se podría confirma, en el caso coruñés, la hipótesis de N. Gugliemi (1) quien supone que las leproserías son, por lo general, un conjunto de construcciones sin una disposición especial, pero cuyos edificios principales estarían orientados hacia mediodía para buscar los efectos saludables del sol. Aún más este pequeño núcleo constituirá, siguiendo a la citada autora, una entidad auto suficiente cercada por una extensión rural, cultivada por los propios enfermos.

(1) Nilda Gugliemi: “Modos de marginalidad en la Edad Media: extranjería, pobreza, enfermedad”.

El laberinto Dezallier

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Este diseño, como el espíritu general del jardín, se inspiraba en los planteamiento de Antoine-Joseph Dezallier d’Argenville (1680-1765), un naturalista e historiador francés cuya obra, La théorie et la practique du Jardinage, constituyó uno de los principales puntos de referencia de la jardinería española. A su vez, el laberinto de Dezallier copiaba uno que había diseñado Le Nôtre, hoy perdido, para los jardines del Château de Chantilly.
Lo más curioso de este diseño es que parece más complicado perderse que alcanzar el centro, adonde lleva un camino directamente desde la entrada en la parte inferior. Dado el contexto, resulta inevitable pensar que fue diseñado para que los amantes disfrutaran de cierta intimidad en los callejones sin salida de los laterales (a los que cuesta llegar).

El laberinto, historia y mito
Marcos Méndez Filesi

Cambiones

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Moviéndose con soltura entre la chaladura y la rapacidad los demonólogos del s. XVI serían hoy en días unos excelentes tertulianos televisivos.

comillasDe l’Ancre, Bodin y Boguet, entre los principales demonólogos, no dudaron del hecho de que en los infiernos los demonios se dividen en machos y hembras, aun cuando al encarnarse —salvo para copular con un hombre— el Diablo se manifiesta siempre como macho. La prueba de la capacidad generatriz de los demonios, serían los cambiones, espantables criaturas de una voracidad insaciable, que adoptan forma humana pero no pueden vivir más allá de los siete años. Este remedo de la humanidad, que el Astuto deja caer en las más desprevenidas cunas de los hombres, tiene, como todas sus obras, elementos que delatan la falsificación para quien sabe verlos. Aparte su mencionada insaciabilidad («pueden agotar a tres nodrizas, sin darse por satisfechos», asevera Bodin), los descubre un fenómeno del todo incomprensible: no engordan, pese a la cantidad de alimento que ingieren; pero, simultáneamente, la densidad de su carne es superior a la de los hombres, lo que les confiere un peso extraordinario. Boguet (Discurso sobre los brujos, cap. XIV) refiere la historia de un campesino gallego que había adquirido un cambión de unos cuatro años, con cuyo triste aspecto movía a caridad a las almas sencillas. Un día que intentaba vadear un arroyuelo, llevando a rastras al engendro, un gentilhombre compadecido se ofreció a cargarlo a grupas de su cabalgadura. Ni bien se trepó el cambión a las ancas, el caballo se sentó bajo su peso, y el caballero —que era experto en estas lides— reconoció la naturaleza del niño: no se nos cuenta el fin del picaro gallego ni de su agobiante cambión, pero habiendo ocurrido el hecho en la España del XVI no es difícil imaginarlo.

Biografía del diablo
Alberto Cousté