Montecristo

[…] Son los libros que a lo largo de la historia han tenido un gran éxito de ventas, los best sellers, los libros más vendidos, a los que podemos considerar también los más leídos, aunque para demostrarlo rigurosamente sería necesario investigar sobre el intercambio de libros, los préstamos en bibliotecas públicas, los clubs de lectores, o la lectura en voz alta -por ejemplo, la que se hacía en la fábricas de tabaco cubanas, y que dio lugar a una anécdota divertida; la marca de habanos Montecristo debe su nombre al éxito que entre los obreros tuvo la novela de Alejandro Dumas.

Código Best Seller
Sergio Vila-Sanjuán

 

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El vínculo

Como los métodos para proteger a los muertos habían mejorado por el miedo de que el cuerpo de un familiar acabara en la mesa de un anatomista, los resurreccionistas Burke y Hare decidieron no complicarse la vida y cambiaron su trabajo de desenterradores a asesinos. Optaron por gente marginal, personas por las que nadie se preocuparía y que profesores y estudiantes de cirugía jamás reconocerían… pero se equivocaron.

Narrador: Pero Burke y Hare no quedarían impunes. Un ayudante de cirujano reconoció uno de los cuerpos que Burke le había traido, era el de una joven prostituta llamada Mary Patterson.

Matthew Kaufman (Univ. Edimburgo): Probablemente el ayudante, el señor Ferguson, se había acostado con ella unos días antes. varios estudiantes también lo habrían hecho en los días o semanas anteriores. La reconocieron de inmediato y preguntaron a Burke, al que le habían comprado el cuerpo: “¿cómo murió? era muy joven”. A lo que él contestó: “Estas cosas le pasan a gente que bebe mucho y obviamente ella era alcohólica”.
La investigación de la muerte de Patterson condujo a la policía hasta Hare quien prestó declaración a cambio del perdón. Burke fue juzgado y condenado por múltiples asesinatos.

Documental:
Mundos Perdidos. Dr. Jekyll y Mr. Hide.

La fuga de Graterford

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Hans Vorhauer era uno de los delincuentes más buscados de Estado Unidos. Se sabía que fabricaba bombas y metanfetamina; también se sospechaba que era un asesino a sueldo, pero no se había demostrado. En 1972 había ingresado en la Institución Correccional del Estado en Graterford, la mayor cárcel de máxima seguridad de Pennsilvania, para cumplir varias condenas consecutivas por robo, hurto, conspiración y atraco a mano armada. A comienzos de la década de 1980 lo habían puesto a trabajar en la carpintería. Allí conoció a un recluso llamado Robert Nauss, condenado por asesinato, y entre los dos urdieron un plan para escapar. Un conocido del exterior encargó a la carpintería de la cárcel un armario, en cuya base practicaron un hueco lo bastante grande para esconderse. Si alguien lo vio, no dijo nada. Por si el gran peso del mueble despertaba las sospechas de alguien, tiñeron la madera ligera de pino para que pareciera roble. El 17 de noviembre de 1983, la carpintería despachó el armario, y, con él, a Vorhauer y a Nauss. Y éstos desaparecieron.

La chica de la nariz torcida
Ted Botha

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Arcálogos

Arcálogos se llamaban a sí mismos. Cada verano esos hombres, en su mayoría en la mediana edad y originarios de Arizona, de la Suiza italiana y de Nueva Zelanda, se arrastraban cual hormigas por el Ararat en busca de restos de madera petrificada.

Extrañamente, los buscadores del arca no procedían de países profundamente religiosos. Ningún jeque saudí había invertido dinero en expediciones destinadas a encontrar el arca de Nüh. Los expedicionarios provenían todos, sin excepción, de regiones donde la Iglesia y el Estado estaban separados y donde la fe en la razón había ganado mucho terreno en los últimos cien años. De zonas desarrolladas. Destacaban la velocidad con que crecía la representación de países asiáticos como corea del sur y taiwan. Cuanto más próspero era un país y más acusada la apostasía de sus habitantes, mayor era el número de arcálogos que producía.

Ararat
Frank Westerman

Los detalles herrumbrosos

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Khe Sanh, Vietnam del Sur (1968). Un miembro del servicio médico usa un estetoscopio para comprobar si el Viet Cong está cavando un túnel bajo la base. Via Historium

[Lugares de la Batalla del Ebro, Guerra Civil Española] Los detalles, a menudo repletos de herrumbre, como un pequeño trozo de metralla que recojo del suelo, son el grado cero de la verdad, y nos conectan con las sombras oxidadas de un tiempo remoto y cercano a la vez, que corta por la hoja y también por el mango por el que tratamos de cogerlo. Corta y asombra más que cualquier ficción. Por ejemplo, me cuentan que en lo alto de la serra de Cavals pueden encontrarse hoy adoquines de la Barcelona de las década de 1930, resultado de algún bombardeo desesperado de las fuerzas republicanas; esta estampa, de un surrealismo impagable, arroja más luz sobre el gobierno de la Segunda República que muchos documentos.

Entre la mentira y el olvido
Francesc-Marc Álvaro

Por sólo una renta de 1200 escudos

Si Dios inspirase a Vuestra Alteza Serenísima el pensamiento de concederme tan sólo que los 1.200 escudos que habéis tenido la bondad de fijar se convirtieran en una renta perpetua, sería feliz como Ramón Llull, y quizá con mayor merecimiento… Porque mi invención comprende el uso de la razón entera, un juicio para las controversias, un intérprete de las nociones, una balanza para las probabilidades, una brújula que nos guiará a través del océano de las experiencias, un inventario de las cosas, una tabla de los pensamientos, un microscopio para examinar las cosas presentes, un telescopio para adivinar las lejanas, un cálculo general, una magia inocente, una cábala no quimérica, una escritura que cada uno leerá en su propia lengua; y, finalmente, una lengua que se podrá aprender en pocas semanas, y que enseguida se extendería por todo el mundo. Y que llevaría consigo, adonde quiera que fuese, la verdadera religión.

Leibniz, carta, 1679

La búsqueda de la lengua perfecta
Umberto Eco

El soldadito de Calleja

Saturnino Calleja fundó a finales del siglo XIX una editorial que fue reconocida principalmente por los libros infantiles y cuentos. Estos cuentos por razones de censura tenían en ocasiones cambios respecto a la versión original.

Narradora: La obra del danés Hans Christian Andersen llega a los jóvenes lectores españoles pero con llamativos cambios en su argumento impuestos por la censura eclesiástica.
Luis Resines, doctor en Teología, experto en la obra editorial de Saturnino Calleja: Por ejemplo, el famoso soldadito de plomo es rechazado, completamente rechazado. ¿Por qué? pues porque no es posible que una bailarina, un muñeco de papel, se enamore de un soldadito que además es de plomo. Eso es una aberración antinatural. Entonces dicen: “esto no puede ser, esto hay que rechazarlo” y el soldadito de plomo va al infierno de los libros.
Comentarista: ¿Y qué hace? Pues convierte a la bailarina, ni más ni menos, que en una Virgen del Pilar. Entonces en el castillo donde están los juguetes en lugar de haber una bailarina de papel lo que hay es una imagen de la Virgen del Pilar hacia la que el soldadito profesa una profunda emoción y devoción […]

El niño mandó construir un cuadrito donde colocó su juguete con todo cuidado y lo colgó en su alcoba. Todo los días al acostarse y levantarse se encontraba con el bravo soldado haciendo centinela y recordándole sus oraciones para que la virgencita le socorriese en sus desgracias y le hiciera feliz. Pues la virgencita no se olvida nunca de los niños buenos y los protege constantemente como protegió al soldadito de plomo.

Fragmento procedente del podcast: Saturnino Calleja, un cuento de nunca acabar.