Montecristo

[…] Son los libros que a lo largo de la historia han tenido un gran éxito de ventas, los best sellers, los libros más vendidos, a los que podemos considerar también los más leídos, aunque para demostrarlo rigurosamente sería necesario investigar sobre el intercambio de libros, los préstamos en bibliotecas públicas, los clubs de lectores, o la lectura en voz alta -por ejemplo, la que se hacía en la fábricas de tabaco cubanas, y que dio lugar a una anécdota divertida; la marca de habanos Montecristo debe su nombre al éxito que entre los obreros tuvo la novela de Alejandro Dumas.

Código Best Seller
Sergio Vila-Sanjuán

 

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Negocio y castigo

Las prohibiciones que afectaban a los libros libertinos, lejos de detener la demanda incitaban a los aficionados a procurárselos a cualquier precio. Dice Grimm que en 1748 se pagaron hasta cinco luises de oro por un ejemplar de Thérèse philosophe. Cuando Choiseul prohibió Mejor para ella se vendieron “so capa” cuatro mil ejemplares en quince días. Tan pronto como se permitió la venta pública nadie más lo compró. El síndico de los libreros se alarmó hasta el punto de advertir al teniente de policía Sartine que “la severidad llevaba el precio de un libro de treinta y seis sueldos a dos luises en veinticuatro horas”. Diderot, en la Carta sobre el comercio de librería, lo confirma: “Cuanto más severa era la proscripción, más elevaba el precio del libro y más excitaba la curiosidad de leerlo, más se vendía y más se leía”. Él reveló que muchos académicos y libreros habrían querido decir a los magistrados: “Señores, por caridad, un decretito que me condene”. Y que en las imprentas los obreros aplaudían el anuncio de una condena, gritando alegremente: “¡Bien, tendremos una edición más!”.

Para detener ese intenso tráfico ilegal se adoptaban medidas constantemente. Pero, puesto que los autores no firmaban las obras, no eran ellos quienes se inquietaban, sino los impresores y los vendedores. Los distribuidores de libros filosóficos eran más duramente castigados que los de obras eróticas. En 1768 en vendedor L’Ecuyer proveyó El hombre de cuarenta escudos y El cristianismo sin velos a un dependiente de una tienda de ultramarinos que a su vez lo revendió a su patrón. El vendedor y el dependiente fueron condenados a galeras, lo cual indignó al público. En general se aplicaban las penas más moderadas: la picota, destierro temporal de la ciudad donde el librero ejercía el comercio o encarcelamiento en la Bastilla. Este último punto es significativo. La Bastilla era la prisión de los nobles, y sus ocupantes eran tratados como huéspedes del rey. Instalar a un vendedor ambulante en la Bastilla, en vez de recluirlo en Force o en Châtelet con los delincuentes vulgares significaba que todo aquello relacionado con la literatura, hasta quienes traficaban con ella, estaba ennoblecido. La prisión no duraba más que algunas semanas, Si el vendedor Pasdeloup permaneció cinco años en la Bastilla fue a causa de la demanda de su hermana, una santurrona janseista que de ese modo pensaba asegurar la salvación de su alma.

Historia de la literatura erótica
Alexandrian

Invasión USA

El corso en tierra —Barcelona 1º de Abril—Dice el Noticiero Universal que un antiguo jefe de voluntarios que peleó contra los carlistas, hace el ofrecimiento de reclutar en toda Cataluña diez mil ó dtumblr_o0bqm15k5G1v3kpm8o1_400oce mil hombres con objeto de guerrear por su propia cuenta contra los Estados Unidos en el caso de que éstos reconozcan la beligerancia de los insurrectos cubanos.

El jefe de que se trata pone por única condición que el gobierno arme á los voluntarios que él reclute y los conduzca hasta desembarcarlos en un puerto ó playa de los Estados Unidos.

En cuanto á la manutención de los mencionados diez mil ó doce mil hombres, dice que ellos se la buscarán.

El Correo de España : periódico ilustrado de intereses españoles
3 de mayo 1896

 

Primeras teorías sobre el origen de la sífilis

La aparición de la sífilis en Europa dio origen a una serie de especulaciones sobre cuál sería la causa de la enfermedad. […] A la sífilis se le atribuyó origen divino y origen cósmico. Los enfermos quedaron encomendados al patronazgo de San Job, que también había padecido una enfermedad de la piel.

[Los planetas] Se atribuyó, así mismo, la enfermedad a la conjunción de Saturno y Marte, coincidente con la época de lluvias en Italia. Los astrólogos, por su parte, al observar que la sífilis afecta aquellas partes del organismo que suponían estaban bajo la influencia de Venus, denomiraron a la enfermedad “lúes venérea” o infección venérea.

[Las camisas de hilo] También se atribuyó la enfermedad a la innovación radical del empleo de camisas de hilo, en sustitución de las de lana o cuero.

[Vino envenenado por los españoles] El médico del Papa Clemente atribuyó la enfermedad a un tóxico, teoría que pretendía explicar la mayoría de las epidemias y la muerte de personas reales. Este médico, según decía, había oido hablar de una ciudad llamada Comma, “donde existe mucho vino generoso, llamado griego, que fue abandonado sigilosamente por los españoles durante la noche mientras los franceses sitiaban la ciudad; pero previamente habían emponzoñado el vino con sangre extraída de pacientes del Hospital de San Lázaro. Poco después, los franceses entraron en la ciudad y bebieron copiosamente de aquel vino, comenzando al poco tiempo a mostrar los más violentos síntomas…”

[Una forma de lepra] También era frecuente que se dijese que la sífilis no era más que una forma venérea de lepra. Según las palabras del propio Paracelso […]: “…el mal francés debe su origen al coito de un francés leproso con una imprudente ramera, que contrajo bubas venéreas, infectando desde aquel momento a todos cuantos yacieron con ella; y originándose así a partir de la lepra y de las bubas venéreas. La enfermedad francesa infectó a todo el mundo con su contacto, de la misma forma que se originó la raza de los mulos del coito de una yegua y un asno”.

[Origen dietético] También se responsabilizó a la bestialidad y a la ingestión de lagartos del origen de la enfermedad, e incluso el propio Francis Bacon adujo su origen dietético: “Los franceses, de quienes la enfermedad napolitana tomó su nombre, dicen que en el sitio de Nápoles existían ciertos mercaderes deshonestos que vendían carne humana, recien obtenida en Mauritania y mezclada con pepinillos en lugar de atún, y que el origen de las enfermedades venéreas debe imputarse a tan abominable y pesada comida. No parece carecer de fundamento esta teoría, ya que los caníbales occidentales devoran carne humana y esta enfermedad era especialmente frecuente en las Indias Occidentales cuando fueron descubiertas”.

Diablos, drogas y doctores
H. W. Haggard

San Francisco – Cnosos

Fue nombrado doctor honoris causa en letras por la Universidad de Princeton en 19508 y en 1958 fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad La Sorbona (en francés La Sorbonne) de Francia. Ese mismo año viaja en automóvil de la ciudad de México a Estados Unidos, para recibir el doctorado honoris causa de la Universidad de California en Berkeley. Las minifaldas que ve en un establecimiento de comida rápida en California le encantan: “Aquí las chicas sirven comida usando patines y con los muslos al aire, como en la Creta minoica”, escribe en su diario.

Wikipedia

El soldadito de Calleja

Saturnino Calleja fundó a finales del siglo XIX una editorial que fue reconocida principalmente por los libros infantiles y cuentos. Estos cuentos por razones de censura tenían en ocasiones cambios respecto a la versión original.

Narradora: La obra del danés Hans Christian Andersen llega a los jóvenes lectores españoles pero con llamativos cambios en su argumento impuestos por la censura eclesiástica.
Luis Resines, doctor en Teología, experto en la obra editorial de Saturnino Calleja: Por ejemplo, el famoso soldadito de plomo es rechazado, completamente rechazado. ¿Por qué? pues porque no es posible que una bailarina, un muñeco de papel, se enamore de un soldadito que además es de plomo. Eso es una aberración antinatural. Entonces dicen: “esto no puede ser, esto hay que rechazarlo” y el soldadito de plomo va al infierno de los libros.
Comentarista: ¿Y qué hace? Pues convierte a la bailarina, ni más ni menos, que en una Virgen del Pilar. Entonces en el castillo donde están los juguetes en lugar de haber una bailarina de papel lo que hay es una imagen de la Virgen del Pilar hacia la que el soldadito profesa una profunda emoción y devoción […]

El niño mandó construir un cuadrito donde colocó su juguete con todo cuidado y lo colgó en su alcoba. Todo los días al acostarse y levantarse se encontraba con el bravo soldado haciendo centinela y recordándole sus oraciones para que la virgencita le socorriese en sus desgracias y le hiciera feliz. Pues la virgencita no se olvida nunca de los niños buenos y los protege constantemente como protegió al soldadito de plomo.

Fragmento procedente del podcast: Saturnino Calleja, un cuento de nunca acabar.

Primer contacto: Todo esta en tu cabeza

9788434423091Muchas ganas tenía de leer este libro sobre enfermedades psicosomáticas y hasta ahora está cumpliendo todas las espectativas. La autora se dedica a los casos que ocupan el escalón más bajo de la compasión con los enfermos: los que sufren un trastorno psiquiátrico que se manifiesta como una enfermedad. Un diagnóstico que no es muy querido ni por médicos, que piensan que siempre se les puede pasar algo físico, ni por pacientes, que están convencidos de que tienen una enfermedad real. En los casos que expone la principal preocupación de O’Sullivan es curar a los pacientes y hacerles entender el tipo de tratamiento necesario, a los lectores nos ofrece explicaciones sobre el cerebro y nos ayuda a entender que detrás de los sintomas sin explicación médica  no hay un farsante de la aflicción sino, en demasiadas ocasiones, un enfermo en tierra de nadie.

comillasPese a todas las posibilidades, desde los inicios de mi formación supe cuál sería mi decisión. Quería ser neuróloga. Cuando tomé esa decisión sabía lo que significaba y adonde me llevaría. Quería emular a las personas de las que había aprendido, las personas que me habían inspirado. Me gustaba la parte de-tectivesca de la profesión, tener que resolver los misterios de cómo el sistema nervioso transmite sus mensajes y averiguar todos los errores posibles. Imagine a un hombre incapaz de mover la pierna derecha pero que no nota la pierna izquierda: ¿dónde está la lesión? ¿Qué enfermedad tiene? O una mujer que está perfectamente pero no consigue escribir y es incapaz de identificar sus dedos y no atina a indicar cuál es su dedo índice. ¿Qué parte del cerebro, al dañarse, provoca tal situación? Las enfermedades neurológicas se manifiestan de modos esquivos y extraños. Hay un tipo de ataque epiléptico que se activa al cepillarse los dientes. Y extraños trastornos de parálisis temporal que acontecen tras ingerir alimentos salados.

Todo está en tu cabeza
Suzanne O’Sullivan