Camino sabático

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Luiz Philippe Carneiro de Mendoça Via

La expresión “camino sabático” significaba la distancia que el judío podía recorrer en sábado sin vulnerar el precepto del reposo sabático: 2.000 varas, aproximadamente 880 metros.

No y amén
Uta Ranke-Heinemann

Rock in Cebreiro.

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Explorando los restos de los barcos españoles de la Guerra de Cuba, fotografías de 1899. Via Not in the History Books

    The Hindustan Times publicó hace poco una noticia donde revelaba que los negocios dedicados a la recarga de teléfonos venden los números de algunas jóvenes a los hombres que lo solicitan; cobran 500 rupias (7,60 dólares) por una joven “bonita” y 50 rupias por una “ordinaria”.

Frei Martín Sarmiento foi o primeiro en abordar o tema ao atopar que os montes do Cebreiro (Galicia) no século XIII chamábanse en latín monsdicitur Onagrorum, o que lle levou a descubrir que en multitude de documentos medievais portugueses e españois se falaba dos cebros

El soldadito de Calleja

Saturnino Calleja fundó a finales del siglo XIX una editorial que fue reconocida principalmente por los libros infantiles y cuentos. Estos cuentos por razones de censura tenían en ocasiones cambios respecto a la versión original.

Narradora: La obra del danés Hans Christian Andersen llega a los jóvenes lectores españoles pero con llamativos cambios en su argumento impuestos por la censura eclesiástica.
Luis Resines, doctor en Teología, experto en la obra editorial de Saturnino Calleja: Por ejemplo, el famoso soldadito de plomo es rechazado, completamente rechazado. ¿Por qué? pues porque no es posible que una bailarina, un muñeco de papel, se enamore de un soldadito que además es de plomo. Eso es una aberración antinatural. Entonces dicen: “esto no puede ser, esto hay que rechazarlo” y el soldadito de plomo va al infierno de los libros.
Comentarista: ¿Y qué hace? Pues convierte a la bailarina, ni más ni menos, que en una Virgen del Pilar. Entonces en el castillo donde están los juguetes en lugar de haber una bailarina de papel lo que hay es una imagen de la Virgen del Pilar hacia la que el soldadito profesa una profunda emoción y devoción […]

El niño mandó construir un cuadrito donde colocó su juguete con todo cuidado y lo colgó en su alcoba. Todo los días al acostarse y levantarse se encontraba con el bravo soldado haciendo centinela y recordándole sus oraciones para que la virgencita le socorriese en sus desgracias y le hiciera feliz. Pues la virgencita no se olvida nunca de los niños buenos y los protege constantemente como protegió al soldadito de plomo.

Fragmento procedente del podcast: Saturnino Calleja, un cuento de nunca acabar.

De la utilidad de la exploración

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Edouard Boubat, Untitled, 1950s

A mediados del siglo XVI era común en Perú la idea de que a poniente existían islas muy ricas, aún desconocidas, entre las que se contaban las llamadas Hahuachumbi y Ninachumbi. Tal creencia determinó que el gobernador Lope García de Castro iniciase en 1565 las gestiones para el envío de una expedición marítima. Ya en septiembre de 1565 escribía Castro al rey: «Por tener gran noticia, como se tiene, de las islas que acá llaman de Salomón, y por echar parte de la gente haragana que anda en este reino, envío a Alvaro de Mendaña, mi sobrino, con cien hombres, al descubrimiento dellas».

Galicia e os descubrimentos oceánicos
Amancio Landín Carrasco

De la madera a la seda

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[Los libros más antiguos de China] Los materiales empleados entonces para la escritura fueron el hueso, la concha de tortuga, las cañas de bambú hendidas y, posteriormente, las tablillas de madera, en las que se rayaba con un estilo; se comenzaba a escribir en el ángulo superior derecho y se seguía verticalmente, sucediéndose las columnas de derecha a izquierda, lo mismo que ocurre con los libros chinos de hoy.

Apenas si se han conservado algunos de estos manuscritos en madera. La principal razón para ello fue la gran quema de todos los libros existentes ordenada en el año 213 a. de C. por el emperador Ts’in Shihuangti, como castigo a los autores que se había atrevido a criticar su política. Pocos libros escaparon a la acción del fuego y los producidos después de la gran quema han desaparecido en gran parte, debido sin duda a la descomposición bajo tierra.

Pero la quema de los libros tuvo como consecuencia una intensa actividad literaria. Se luchó por reparar la catástrofe recogiendo y publicando de nuevo cuanto aún pudo salvarse de la literatura clásica desde el tiempo de Confucio y no bastó ya la madera, sino que se pasó a emplear la seda, sobre la que se escribió bien con pluma de bambú o bien con pincel de pelo de camello. Se utilizó una tinta negra, extraída del árbol del barniz, y más tarde tinta china, mezcla de hollín de pino y cola. La seda poseía muchas de las cualidades del papiro de los egipcios, la flexibilidad y la tersura de su superficie, pero también el inconveniente de un precio mayor.

Historia del libro
Svend Dahl

 

La ley y Arabella Stuart

A finales del s. XVIII Inglaterra se deshacía de su población reclusa enviándola a Australia. El envio de población masculina en los primeros viajes trató de compensarse con el Lady Juliana, un barco de prisioneras. Siân Rees cuenta en Burdeles Flotantes aquel viaje y las mujeres que fueron obligadas a participar en él. Varias prisioneras consiguieron huír y evitar el destierro, otras no llegaron a partir por diversos motivos. Uno de estos casos es el de Arabella Stuart que confiaba en que la ley, que se mostraba tan dura en su castigo, podía interpretarse también a su favor:

comillasEse mismo verano Arabella Stuart, una ladrona de poca monta, apareció en Old Bailey asombrando al Tribunal con el reclamo arrogante de que la Ley Santa de Dios, como había dicho el propio Rey, requería que “por todo tipo de trasgresión… a quienes los jueces condenaran… debería pagar el doble a su vecino”. Por tanto, concluyó, según ese decreto debía devolver el doble del valor de lo que ella había hurtado, y desterrándola a Botany Bay ese pago era imposible, así que estaban yendo contra la palabra del Señor. La colgaron.

Primer contacto: Todo esta en tu cabeza

9788434423091Muchas ganas tenía de leer este libro sobre enfermedades psicosomáticas y hasta ahora está cumpliendo todas las espectativas. La autora se dedica a los casos que ocupan el escalón más bajo de la compasión con los enfermos: los que sufren un trastorno psiquiátrico que se manifiesta como una enfermedad. Un diagnóstico que no es muy querido ni por médicos, que piensan que siempre se les puede pasar algo físico, ni por pacientes, que están convencidos de que tienen una enfermedad real. En los casos que expone la principal preocupación de O’Sullivan es curar a los pacientes y hacerles entender el tipo de tratamiento necesario, a los lectores nos ofrece explicaciones sobre el cerebro y nos ayuda a entender que detrás de los sintomas sin explicación médica  no hay un farsante de la aflicción sino, en demasiadas ocasiones, un enfermo en tierra de nadie.

comillasPese a todas las posibilidades, desde los inicios de mi formación supe cuál sería mi decisión. Quería ser neuróloga. Cuando tomé esa decisión sabía lo que significaba y adonde me llevaría. Quería emular a las personas de las que había aprendido, las personas que me habían inspirado. Me gustaba la parte de-tectivesca de la profesión, tener que resolver los misterios de cómo el sistema nervioso transmite sus mensajes y averiguar todos los errores posibles. Imagine a un hombre incapaz de mover la pierna derecha pero que no nota la pierna izquierda: ¿dónde está la lesión? ¿Qué enfermedad tiene? O una mujer que está perfectamente pero no consigue escribir y es incapaz de identificar sus dedos y no atina a indicar cuál es su dedo índice. ¿Qué parte del cerebro, al dañarse, provoca tal situación? Las enfermedades neurológicas se manifiestan de modos esquivos y extraños. Hay un tipo de ataque epiléptico que se activa al cepillarse los dientes. Y extraños trastornos de parálisis temporal que acontecen tras ingerir alimentos salados.

Todo está en tu cabeza
Suzanne O’Sullivan