Paisalquenuncallegas

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Sammy Slabbinck
Collage artist & re-animator Belgium

Paisalquenuncallegas. Pequeño país de localización desconocida y rodeado de un bosque inmenso. Una extraña pradera conduce a un claro donde hay algunos robles, castaños y palmeras. A lo lejos se distinguen el mar azul y un huerto de manzanos que crece en una franja de tierra negra. Un arroyuelo atraviesa el país y desemboca en el mar. Al norte, en una pequeña bahía colmada de nenúfares y lotos, rodeado de cocoteros y naranjos, se yergue un castillo enorme. Al otro lado hay una aldea, desde donde se puede ver en toda su extensión el Paisalquenuncallegas. Es cierto que es imposible visitarlo, pero a veces uno puede contemplarlo a través del recuerdo de algún objeto querido: un libro de la infancia, unas flores secas dentro de un diario íntimo o una rama de manzano entrevista tras las cortinas del dormitorio de otra persona.

(André Dhôtel, Les Pays où l’on n’arrive jamais, Paris, 1955)

Guía de lugares imaginarios
Alberto Manguel / Gianni Guadalupi

 

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Trampa en la cartografía imaginaria

Mapa de la Isla Lincoln de "La isla misteriosa" de Julio Verne. Via

Mapa de la Isla Lincoln de “La isla misteriosa” de Julio Verne. Via

Explica Alberto Manguel la génesis de la Guía de lugares imaginarios en la edición abreviada de Alianza de 2014. Gianni Guadalupi, el otro autor, le propuso escribir una guía turística de la Ciudad de los Vampiros del libro La ville vampire de Paul Féval. Esta ciudad imaginaria le llevó a otras y pronto fue necesario establecer límites: nada del cielo e infierno, lugares de la Tierra en exclusividad, evitar lugares imaginarios que eran meros seudónimos al igual que ciudades y territorios establecidos en el futuro. ¿Cumplieron estrictamente estas normas? No, en la obra existen dos lugares trampa:

comillasGianni murió en 2005, pero su pasión exploradora todavía deambula por las páginas de nuestra Guía. Cuando la escribimos, tantos años atrás, con la energía y la persistencia que sólo los jóvenes pueden tener, nos ceñimos estrictamente a las reglas que nos habíamos impuesto -escribir las entradas como si los lugares existieran realmente y no añadir ningún hecho que no estuviera en las obras originales—, con dos excepciones. Decidimos permitirnos inventar un lugar cada uno, incluyendo su autor apócrifo y su bibliografía. El de Gianni era maravilloso: ingenioso, original, totalmente convincente. No revelaré cuáles son esos lugares “falsos”, pero sí diré que, cuando salió la reseña del libro en el New York Times, el crítico elogió en particular una de esas entradas, añadiendo que él (el crítico) estaba especialmente complacido por su inclusión, ya que había leído el libro en cuestión en su juventud y le había encantado, pero era la primera vez que encontraba una referencia a ese texto.
Ese es el poder de la ficción, en el que Gianni, con tanta inteligencia, creía.

Alberto Manguel

Guía de lugares imaginarios
Alberto Manguel y Gianni Guadalupi