La fuga de Graterford

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Hans Vorhauer era uno de los delincuentes más buscados de Estado Unidos. Se sabía que fabricaba bombas y metanfetamina; también se sospechaba que era un asesino a sueldo, pero no se había demostrado. En 1972 había ingresado en la Institución Correccional del Estado en Graterford, la mayor cárcel de máxima seguridad de Pennsilvania, para cumplir varias condenas consecutivas por robo, hurto, conspiración y atraco a mano armada. A comienzos de la década de 1980 lo habían puesto a trabajar en la carpintería. Allí conoció a un recluso llamado Robert Nauss, condenado por asesinato, y entre los dos urdieron un plan para escapar. Un conocido del exterior encargó a la carpintería de la cárcel un armario, en cuya base practicaron un hueco lo bastante grande para esconderse. Si alguien lo vio, no dijo nada. Por si el gran peso del mueble despertaba las sospechas de alguien, tiñeron la madera ligera de pino para que pareciera roble. El 17 de noviembre de 1983, la carpintería despachó el armario, y, con él, a Vorhauer y a Nauss. Y éstos desaparecieron.

La chica de la nariz torcida
Ted Botha

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La gente del “The Newgate Calendar”: Ashton y Young

Hasta 1949, cuando en Escocia se dictaba una sentencia de muerte debía especificarse la fecha y hora de la ejecución. En 1748, John Young, un sargento condenado a la horca en Edimburgo por falsificación, comprendió la importancia crucial del horario. Su sentencia indicaba que debía morir entre las dos y las cuatro de la tarde, de modo que Young convenció a los guardias de que viniesen a buscarlo a la hora señalada pero le concedieran unos minutos finales de privacidad en su celda. Cuando así lo hicieron, el reo improvisó una barricada ante la puerta.

La esperanza de Young era que si hacía todo lo posible por resistirse y pasaba la hora de ejecución la justicia ya no podría ahorcarle. Varios hombres trabajaron haciendo un boquete en la pared pero ante la impenetrabilidad del muro recurrieron a agujerear el techo, a través del que se introdujeron seis soldados que lograron reducir a Young. Algunos registros dicen que el falsificador logró resistir hasta las cuatro y cuarto.

El sargento John Young fue ahorcado ese mismo día, 19 de diciembre de 1748, a las seis de la tarde. La estrategia de resistirse hasta que pasara la hora de la ejecución se la habían comentado otros prisioneros, la razón por la que no era una alternativa popular era que se creía que la justicia actuaría parando los relojes de toda la ciudad.

A public execution at Newgate - Thomas Rowlandson
A public execution at Newgate – Thomas Rowlandson

Sesenta y seis años más tarde, el espectáculo al que asistieron los londinenses tendría un protagonista menos reticente. El salteador de caminos John Ashton enloqueció en Newgate mientras aguardaba el momento de la ejecución, fijada para noviembre de 1814. Cuando llegó su hora, Ashton subió como una flecha por los peldaños del patíbulo y se puso a saltar en la plataforma mientras daba grandes voces hacia la multitud.

“¡Miradme bien! -exclamó-. Soy lord Wellington.” Aún así lo ahorcaron y, tras desaparecer brevemente trampilla abajo, Ashton reapareció en la plataforma, fortalecido en sus convicciones. Sin dejar de saltar como un poseído junto al capellán, preguntó: “¿Qué me decís ahora? ¿Soy o no soy lord Wellington?”, en medio de los vítores y aplausos de la multitud. Pero el verdugo volvió a subir y lo empujó al vacío.

 Diccionario del Crimen
Oliver Cyriax.

Amor cortés

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comillasCuando te enamoras o te casas con un hombre que está en la cárcel la relación que se establece es increiblemente intensa porque el hombre dispone de mucho tiempo libre para escribir cartas de amor o poemas, o para pintar cuadros. Esa es su manera de transmitir toda su energia y su apasionado romanticismo a esa mujer con la que no puede haber una satisfacccion sexual. De esa manera se convierte en una especie de caballero de la mesa redonda que pone a su dama en un pedestal, la corteja y la adora. Es una amor en el que solo hay un cortejo no hay relaciones intimas, simplemente la mujer esta un pedestal y el hombre la idolatra desde lejos.

Sheila Isenberg

Documental Enamorada de un asesino

La celda triangular

Via What is your excuse?
Via What is your excuse?

Parece ser que, en el siglo XVII, en la India, un Gran Mogol hizo experimentos al respecto y encontró que la celda triangular, con alto techo, desconcertaba al recluso y le causaba una sensación de prisión, por decirlo así, mucho mayor que una celda cuadrada, como una habitación normal.

Fábulas y leyendas del mar
Alvaro Cunqueiro