Aviso

Berlín, 1945. Via Historium

“Ipcrees” había sido un gran éxito y la productora decidió filmar “Funeral en Berlín”, la tercera novela de la serie de Len Deighton.
En ella volví a encontrar a mis buenos amigos Ken Adams, que había diseñado la producción de “Ipcress”, y Otto Heller, el viejo cámara alemán que filmó mis dos películas, “Ipcress” y “Alfie”. Otto había trabajado en Alemania en los años veinte y en los treinta y, aunque era judío, fue uno de los últimos antinazis que abandonaron Berlín. En realidad, él siempre había creido que los nazis no le harían ningún daño, a pesar de que todos los amigos alemanes, incluído su propio operador ayudante, le había aconsejado en varias ocasiones que se fuera. No se dio por enterado, según me contó, hasta que un lunes por la mañana, a principios de 1939, el ayudante entró a trabajar vestido con un uniforme de las SS, le miró y le dijo:
– ¿Te irás de Alemania “ahora”?

Mi vida y yo
Michael Caine

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Michael Caine, asesor técnico

Soldados canadienses sostienen carteles de propaganda recogidos en “tierra de nadie” durante la Guerra de Corea. Via Our forgotten wars

Contratado con un pequeño papel en la película A Hill in Corea (Infierno en Corea, 1956) se le ofrece a Michael Caine un trabajo como asesor militar debido a su experiencia en la guerra de la que trata el film. Aunque en las memorias menciona que a partir de ese momento su carrera artística empezó a mejorar su experiencia como asesor no fue demasiado satisfactoria:

En Una colina en Corea, mi función como asesor técnico fue ignorada por completo durante el rodaje del film. Por ejemplo, advertí al equipo que desplegara las tropas en abanico mientras avanzaban, lo que era militarmente correcto, creo que me contestaron que ¡no tenían objetivos con la suficiente amplitud de campo para captarlas! También apunté que el oficial tenía que quitarse los emblemas de su rango y ponerse un casco igual al de los demás soldados, para disimular que estaba al mando, pero a George se le permitió entrar en batalla con todas las insignias y un casco brillante, un oficial de pies a cabeza. En una batalla real le hubieran derribado a los diez segundos. El defecto más notorio que advertí era que Portugal no se parecía en nada a Corea; si acaso, Gales era más parecido. Pero no dije nada porque prefería quedarme en Portugal; a Gales podría ir más adelante.

Mi vida y yo
Michael Caine

El olvido Preminger

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Richard Oelze, “Expectation” (1935-36), oil on canvas (The Museum of Modern Art, New York, digital image © The Museum of Modern Art / Licensed by SCALA / Art Resource, NY)

[Entrevista a Otto Preminger] ¿No se da cuenta de que si me acordara de todo lo que hice  en “Buenos días. tristeza” [1958, O. Preminger], me vería enormemente condicionado en las películas que hiciera ahora? Cuando acabo una película, acabo. La primera vez que veo una película con público es la más emocionante. Luego me olvido. Le voy a contar una historia real: yo me estaba vistiendo, mi mujer no estaba lista, ibamos a salir a cenar. Puse la tele y estaban poniendo “Ángel o diablo” [1945, O. Preminger]. Me quedé fascinado, porque para mi era como una historia que no conocía. Mi mujer acabó de arreglarse y tuvimos que marcharnos. Apagué la tele y me di cuenta de que no sabía como terminaba la película.

El director es la estrella (vol. II)
Peter Bogdanovich

 

El cliffhanger Huston

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Soldados y enfermeras en el laberinto de Hatfield House, Hertfordshire (1940)

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Algún tiempo después yo estaba en el estudio cuando me llamaron por teléfono y alguien me dijo:
– Teniente Huston, ha de presentarse para recibir órdenes en Washington el… -y me dio una fecha y una hora, como cuatro días más tarde.
– ¡Pero estoy en mitad del rodaje de una película! -dije.
– Teniente Huston, ¿desea usted renunciar a su destino?
– Por supuesto que no.
– En ese caso, preséntese en Washington como se le ordena.
– Sí, señor.
En realidad, estábamos terminando la película. El argumento trataba de un plan japonés para realizar un “Pearl Harbor” en el canal de Panamá. Bogart había sido capturado por los japoneses -guiados por el gran espía Sydney Greestreet- y estaba prisionero en una casa cerca del canal. Puse a Bogie atado a una silla, y coloqué aproximadamente tres veces más soldados japoneses de los que eran necesarios para mantenerle prisionero. Había guardias con metralletas en cada ventana. Lo hice de tal modo que no existiera medio humano por el que Bogie pudiera escaparse. Rodé la escena y luego llamé a Jack Warner y le dije:
– Jack, me marcho. Estoy movilizado. Bogie sabrá como escapar.

Memorias
John Huston

Doblar y cortar

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comillasCuando los films procedían del extranjero era obligatorio el doblaje al castellano. Esa exigencia proporcionó un mecanismo extraordinario a los censores: la posibilidad de intervenir libremente en los diálogos, poniendo en boca de los actores frases que no habían dicho jamás.

Junto a esta práctica, el corte de escenas y planos llegaba a hacer irreconocible o incomprensible una cinta y colocaba a su realizador en el voluminoso pelotón de los cineastas “difíciles”, “herméticos” o “simbólicos”, dando pie a la sospecha -siempre impopular- de que hacía un cine intelectual y premeditadamente elitista.

La censura cinematográfica en España
Alberto Gil

La mejor estrategia

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Revólver Velo-Dog, un arma concebida para que los ciclistas pudieran defenderse de los perros callejeros. ImagenInfo

comillasLo más gracioso es que [Wyatt] Earp llegó a asesorar películas del Oeste que ya se filmaba en Hollywood. Murió a los 81 años en Los Ángeles, el 29 de enero de 1929. Dos años más tarde aparecería una biografía en la que él mismo había colaborado, llamada Frontier Marshall. En una entrevista en prensa explicaría que no era tan buen tirador, sino que era lo suficientemente valiente, o loco, para acercarse al máximo a sus rivales, logrando así acertar en sus disparos.

Viaje por las mentiras de la Historia Universal
Santiago Tarín

¿Quién?

The Proposal - Sam Shaw | Central Park, New York, 1957
The Proposal – Sam Shaw | Central Park, New York, 1957

comillasDyer telefoneó a la oficina en la ciudad de Los Angeles Times. Explicó rápidamente las circunstancias de la muerte de Weisbart a su interlocutor en el otro extremo de la línea.
– Le mando un botones con una nota biográfica -advirtió-. Pero déjeme el título de un par de sus mayores éxitos. Produjo Kid Galahad (Piso de lona, Phil Karlson, 1967), Rio Conchos (Gordon Douglas, 1964), Rebel Without a Cause (Rebelde sin causa, Nicholas Ray, 1955), la película que convirtió en estrella a James Dean. Empezó como montador, colaborando con grandes del cine como Michael Curtiz.
Dyer hizo una pausa.
– Curtiz. C de Charlie, U, R, T de Tom, Z de zebra.

El estudio. Un año en el infierno de la Fox.
John Gregory Dunne

La mejor manera de empezar

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comillas¿Qué pasó después de “Society Secrets”?
Que me despidieron. Llevé la película a otro estudio para que me dieran otro trabajo. Me senté en los escalones de la sala de proyección, a esperar que apareciera el gran jefe y viera mi película, y entonces llegó John Ford y le expliqué lo que hacía allí. Me preguntó: “¿Es buena tu película?”. “No”, contesté. Y él dijo: “Entonces no tienes muchas posibilidades de conseguir trabajo. Tengo una idea. Acabo de hacer una película en la Universal que está bien. La mandaremos a buscar y le pondremos tu nombre”. Pues bien, a lo largo de mi extravagante carrera siempre he lamentado no haberlo hecho, porque es la mejor manera de empezar: incurriendo en latrocinio.

Conversación entre Peter Bogdanovich y Leo McCarey
El director es la estrella (vol. II)
Peter Bogdanovich

“Grupo Salvaje” en un cine de Chicago

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comillasAl salir de la fresca sala al calor de la noche de Chicago, tuve tres cosas claras. La primera, que lo que acababa de experimentar era algo extraordinario. Una película tan única que sólo podía ser obra de un estadounidense con una visión muy personal. Segundo, que quería saber más: comprender cómo una película como aquella podía llegar a ser producida. Y finalmente, supe que quería volver a verla.
La noche siguiente volví con un grupo de amigos, insistiendo en que debían experimentarla por si mismos. En mi opinión, se trataba de una importante obra maestra del cine que no podía ser ignorada. La odiaron. A mi me encantó todavía más. Aunque no sabía nada sobre Sam Peckinpah aparte de su nombre, me maravilló su habilidad para mirar sin pestañear la encrucijada de la vida y grabar imágenes que encontraba allí. Durante las semanas siguientes, volví a ver la película media docena de veces, trayendo conmigo a todo el que quisiera acompañarme. A algunos los conmovió tanto como a mí. A otros les pareció repugnante. La controversia confirmó mis sospechas: se trataba de un cineasta cuyas agudas observaciones mostraban la verdad a expensas de la comodidad. Con la intención de comprender más a fondo, me apunté en una escuela de cine.

Garner Simmons explica en el prólogo de su libro Sam Peckinpah (Vida Salvaje) su impresión tras ver Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1969)

Llámeme condesa Pola

Pola Negri, Forbidden Paradise, 1924. Via
Pola Negri, Forbidden Paradise, 1924. Via

comillas[Pola] Negri abandonó Hollywood y regresó a Europa, en donde hizo películas en varios países durante los años treinta. Una de ellas, Mazurca, rodada en Alemania en 1935, se convirtió en la favorita de Hitler. Los rumores de un idilio entre Pola y el Führer la pusieron en el candelero. Demandó a “Pour vous”, la revista francesa que publicó el rumor, y se llevó un buen dinero. Su costurera descartó un romance con el líder nazi. “Mayor dictador que Miss Negri no puede haber -afirmaría-. Ella nunca iba a aceptar órdenes de Hitler.”

El crepúsculo de los dioses
Sam Staggs