Santa Lucía, Coruña

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Plano Coruña (1639) – Juan de Santans y Tapia

Desde el s. XIV existía un lazareto situado en las afueras de Coruña bajo la advocación de Santa Lucía en la aldea del mismo nombre. En el libro La Coruña en los siglos XIII al XV Dolores Barral Rivadulla cuenta lo que conocemos de él o lo que puede aplicarse a partir del funcionamiento de otros lazaretos similares. El dato que llamó más mi atención es que tal vez este hospital no fuera un recinto concreto:

comillas

Se desconoce la disposición general de la leprosería coruñesa. Sin embargo a travéssantalucia del plano de la ciudad realizado por Juan Santáns y Tapia en donde bajo el epígrafe Santa Lucía aparecen una serie de casas presididas por una iglesia con torre, se podría confirma, en el caso coruñés, la hipótesis de N. Gugliemi (1) quien supone que las leproserías son, por lo general, un conjunto de construcciones sin una disposición especial, pero cuyos edificios principales estarían orientados hacia mediodía para buscar los efectos saludables del sol. Aún más este pequeño núcleo constituirá, siguiendo a la citada autora, una entidad auto suficiente cercada por una extensión rural, cultivada por los propios enfermos.

(1) Nilda Gugliemi: “Modos de marginalidad en la Edad Media: extranjería, pobreza, enfermedad”.
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Apodos de coruñeses en el Catastro de Ensenada

Diez vecinos coruñeses que aparecen en el Libro de Vecinos del Catastro de Ensenada ensenada(1752) con sus nombres y alias, se indica entre paréntesis su oficio.

– Domingo Antonio Suárez Alias Fachal (Barbero)
– María Fernández, alias La Zoqueta (Revendedora de pescado fresco)
– Angela Rodríguez de Taivo, alias Rumbo (Tratanta de huevos y pollos)
– Antonio de Galán, alias El Queimado (Tratante en fruta)
– María de la Yglesia, alias Boga (Tratante en fruta)
– Francisca Sánchez, alias La Zigarrera (Tratante en fruta)
– Juan Antonio Gómez, alias León (Tejedor)
– Andrés Varela, alias Valladolid (Maestro sastre y propietario de una posada)
– Gregorio Bolaño, alias Babo (Maestro Sastre)
– Gregorio de Varela, alias do Leño (Oficial sastre)

La Coruña 1752.
Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada.
Baudilio Barreiro (Introducción)

El cometa Halley y el Campo da Estrada

Halley’s Comet, June 6, 1910.  Science and the seventh seas.  1945. Via
Halley’s Comet, June 6, 1910. Science and the seventh seas. 1945. Via

En la primera parte de las memorias de Emilio González López (Memorias de un estudiante liberal) cuenta como su padre lo llevó al Campo da Estrada (Coruña) a ver el paso del cometa Halley en 1910.

comillasDe los recuerdos más vivos de estos años, en los que estudiaba en el Colegio Budén y residía en San Roque d’Afora, es el de la presencia en los cielos del Cometa Halley, que atemorizó a una serie de gentes, pensando que había llegado el fin del mundo y de los pecados de la Humanidad; y despertó la curiosidad de otros, deseosos de ver en los cielos tan extraño fenómeno. A estos últimos pertenecía mi padre, que me llevó con él al Campo de la Estrada, desde donde, según los entendidos, podía seguirse más fácilmente la marcha del cometa.

El Campo de la Estrada era el lugar por excelencia de La Coruña para contemplar cuantos fenómenos ocurrieran en los cielos y algunos también en el mar. Mi padre me contó, más de una vez, como él había acompañado al suyo, siendo él todavía niño, para ver, un día de 1898, partir de la Ría del Ferrol los barcos de guerra que iban a formar parte de la escuadra del almirante Cervera, los cuales zarpaban para Cuba para defender la isla contra el ejército y la marina de los Estados Unidos; y allí serían totalmente destruidos por la armada norteamericana en Santiago de Cuba. Mi abuelo, que había estado varias veces en los Estados Unidos, donde residía su hermano Ricardo, conocía muy bien poder naval de los Estados Unidos; y sospechaba la triste suerte que le esperaba en Cuba a los barcos de guerra españoles. Según él me contaba, acudió al Campo de la Estrada una enorme muchedumbre que vio salir, en silencio, los barcos de nuestra escuadra, en la que muchos tenían parientes, pues la mayor parte de los oficiales y marineros de la escuadra eran gallegos. Se despedían de ellos como si fueran a la muerte; y ésta era la última vez que los sentían vivos.

Ahora era yo quien acompañaba a mi padre en muy distintas circunstancias, menos trágicas, aunque entre los espectadores allí reunidos abundaban los que estaban sumamente asustados por la aparición del cometa. El cometa, ya viejo en estas apariciones, pues antes de que lo estudiara el astrónomo inglés Edmundo Halley, había hecho una serie de apariciones, a través de los siglos, en 1456, en 1561, en 1607 y en 1662, debía ser un artista consumado en el arte de evadir las miradas de los mortales, porque, pese a todos los esfuerzos que hicimos mi padre, yo y cuantos había a nuestro alrededor, no logramos verlo. Al parecer se requería algo más que la simple mirada para percibir las andanzas del errático cometa.

El Campo de la Estrada parecía padecer un maleficio, como si estuviera asociado más a los fracasos y a las desgracias que a los éxitos y la aventura.

O naúfrago Helge Petersen

20/02/1923 Polo mal tempo rompen os cables que remolcaban a barcaza Rhinoceros o buque T.H. Skogland e ésta embarranca nas pedras de Durmideras na Coruña. Na barcaza ían 7 tripulantes dos que logra salvarse un, Helge Petersen, que pertencía  o T.H. Skogland. O mariñeiro chega nadando os pes do cemiterio de San Amaro.

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Galicia – Diario de Vigo (21/02/1923)

As dificultades persiguen o T.H. Skogland que embarranca preto de Baiona. Sálvanse todos os tripulantes.

A información sobre o naufraxio procede do libro: Historia da costa galega e os seus naufraxios (século XX) de Fernando Patricio Cortizo.

El escándalo de la falda pantalón de los Cantones (1911)

Modelo de 1908 de falda-pantalón.
Modelo de 1908 de falda pantalón

En la prensa de española de alrededor de 1911 son frecuentes los escándalos producidos por mujeres que visten falda pantalón. Éste se produjo en mayo de 1911 en Coruña:

EL ESCÁNDALO DE ANOCHE
LA FALDA-PANTALON
Una mujer perseguida y acorralada. – Demostraciones de incultura. – Intervención de los guardias. – A sablazo limpio.

¿Quién diría que a estas alturas, cuando ya la moda ha fracasado ruidosamente en todas ó en casi todas las poblaciones de España donde se ha tratado de implantarla, habría en la Coruña una mujer con arrestos suficientes para salir á la calle vestida con falda-pantalón?

Pues sí, señor, la hubo, y por cierto que su atrevimiento estuvo á punto de costarle un disgusto.

Digamos con franqueza que el modelo que exhibía la decidida muchacha era bastante feo, el más feo sin duda de los lanzados por los modistos parisienses; pero esto no era, ni mucho menos, motivo para que la portadora de la discutida prenda se viese, como se vió, insultada, perseguida y casi golpeada por algunas docenas do salvajes que acariciabán la idea do hacerle trizas la juppe culotte.

A las ocho y media, poco más ó poco menos, do la noche de ayer, hizo su aparición en el Cantón Grande la joven aludida. Como á esa hora estaba el paseo muy animado en dicho punto, su presencia no fué advertida en los primeros momentos, pero un chico gritó entusiasmado:

—¡Una falda pantalón!—Y en pocos minutos se vió la muchacha rodeada de curiosos.

Mal como pudo deshizo el cerco, hasta entonces respetuoso con ella, y continuó andando; pero el grupo fué engrosando rápidamente, y de la boca de un cochero—¡cochero tenía que ser!—salió el primer insulto.

Hicieron coro al de la tralla unos cuantos chiquillos y toda la golfería que se reúne en la Rúa Nueva, y entonces la muchacha tomó prudentemente por el Relleno para seguir por la Marina.

Pero la noticia había corrido entro el público y la gente siguió tras de la joven, contemplándola unos por curiosidad y abucheándola otros.

Cerca de la Inspección de vigilancia, dos guardias municipales trataron de contener á la gente y proteger á la mujer, pero tuvieron precisión para ello de desenvainar los sables y repartir algunos golpes para evitar que los arrollasen.

Al fin, y tras no pocos esfuerzos, consiguió la chica ganar la escalera de la Inspección y en dicho centro estuvo más de una hora esperando á que el público despejase.

Una amiga suya le llevó otras ropas para vestirse y á las diez salió para su casa sin haber sufrido el menor daño ni el más ligero deterioro en sus prendas.

Al escándalo promovido con este motivo, contribuyó en gran parto la calidad de la joven portadora de la juppe culotte, una señora del vivir alegre; pero esto no disculpa la actitud de algunos sujetos, que trataban de golpearla por el solo hecho de vestir la tan discutida prenda.

Nos parece que las autoridades están en el deber de ordenar que si el caso se repite, se castiguen con mano dura esas manifestaciones de barbarie que desdicen de la cultura de un pueblo.


La noticia procede de el diario coruñés El Noroeste. La fotografía de un reportaje de La Ilustración artística (octubre, 1908) que reflejaba la moda de las parisinas que habían acudido al hipódromo de Longchamp. La Ilustración presenta la prenda de la siguiente forma:

No era esta que dejamos descrita la única falda “sensacional” que pudo verse en Longchamp; otra había más atrevida aún, la llamada falda pantalón, que, como puede verse en una de las fotografías reproducidas en esta página, excede á todos los atrevimientos hasta ahora vistos en trajes femeninos.

 

El Noroeste (mayo 1911)
El Noroeste (mayo 1911)

Bando coruñés de 1854 contra el gamberrismo juvenil

[Bando de 1854 en el que se imponen una serie de medidas ante los excesos de los jóvenes en lugares públicos] / Juan Florez, Alcalde presidente del ilustre Ayuntamiento de La Coruña
[Bando de 1854 en el que se imponen una serie de medidas ante los excesos de los jóvenes en lugares públicos] / Juan Florez, Alcalde presidente del ilustre Ayuntamiento de La Coruña

1.º Se prohibe que los muchachos por mera diversion, como suelen hacerlo, corran solo ó reunidos por las calles ó paseos; se entretengan en juegos de pedreas ú otros que ofrezcan riesgo á los transeuntes, y que insulten de manera alguna á las personas y mucho mas á las ancianas, dignas por tanto de mayores consideraciones, segun la buena educacion lo aconseja.

2.º Las faltas que cometan serán corregidas gubernativamente, con multa que impondré sin contemplacion de ninguna especie á los respectivos padres, quienes la satisfarán con el papel establecido en virtud de su abandono. En caso de insolvencia, los hijos serán detenidos en la casa Consistorial por el tiempo proporcional á la misma multa para que les sirva de correccion, como único medio que cabe de conseguirla; debiendo advertir que será mas severa la pena, cuanto mas esmerada parezca la educación del infractor por su clase y condiciones; puesto que esa misma instrucción, haciéndole mejor conocer sus deberes de moderación y comedimiento, agrava la falta en que incurra.

Via Galiciana.