De cuando Umberto Eco abandonó la fotografía de viajes.

Laelia Goehr. Bill Brandt with his Kodak Wide-Angle Camera. 1945
Laelia Goehr. Bill Brandt with his Kodak Wide-Angle Camera. 1945

He contado en varias ocasiones cómo dejé de hacer fotografías en 1960, tras una visita a distintas catedrales francesas que fotografiaba enloquecido. De regreso, me encontré con que tenía una serie de fotografías mediocres y no recordaba nada de lo que había visto. Tiré la cámara fotográfica y en los sucesivos viajes me limité a registrar mentalmente lo que veía. Como recuerdo, más para los demás que para mí, compraba excelentes postales (Una tarta de fresas y nata)

De la estupidez a la locura
Umberto Eco

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Sin rostro (7)

Marlene Dietrich saca su pierna entre el telón en un espectáculo para las tropas en Alemania (1945). Via
Marlene Dietrich saca su pierna entre el telón en un espectáculo para las tropas en Alemania (1945). Via
'Martine Franck, Paris, France, 1967' fotografía de Henri Cartier-Bresson. Via
‘Martine Franck, Paris, France, 1967’ fotografía de Henri Cartier-Bresson. Via
Las piernas de Claudia Schiffer fotografiadas por Ellen Von Unwerth. Via
Las piernas de Claudia Schiffer fotografiadas por Ellen Von Unwerth. Via
Las piernas de Cyd Charisse en una imagen promocional de "Silk Stockings" (1957). Via
Las piernas de Cyd Charisse en una imagen promocional de “Silk Stockings” (1957). Via
Las piernas más alabadas de la II Guerra Mundial: Betty Grable (1943) Via
Las piernas más alabadas de la II Guerra Mundial: Betty Grable (1943) Via
Volvemos al principio: Marlene Dietrich.
Volvemos al principio: Marlene Dietrich. Via

Cinco

En diciembre de 1985 el fotografo Dave Gatley de Los Angeles Times captó esta imagen que parecía mostrar un secuestro a punta de pistola. El fotógrafo siguió al coche mientras informaba a la policía por medio de su teléfono móvil. Cuando los agentes interceptaron el vehículo se descubrió que los ocupantes estaban bromeando y la pistola era de juguete. Via LA Times
En diciembre de 1985 el fotografo Dave Gatley de Los Angeles Times captó esta imagen que parecía mostrar un secuestro a punta de pistola. El fotógrafo siguió al coche mientras informaba a la policía por medio de su teléfono móvil. Cuando los agentes interceptaron el vehículo se descubrió que los ocupantes estaban bromeando y la pistola era de juguete. Via LA Times

Revelado el misterio de la desaparición del Cuatro Vientos | Publico.es
En 1933 el avión español Cuatro Vientos repitió desde el aire la travesía de Colón, el avión aterrizó en La Habana pero desapareció en la escala entre Cuba y Ciudad de México. Durante mucho tiempo se creyeron los testimonios de quienes afirmaron que el avión se estrelló en México y sus tripulantes fueron asesinados por indígenas para robarles, el escritor Manuel Ruiz Romero-Bataller investiga esta teoría y otras para separar historia de leyenda en su libro El Cuatro Vientos.

El misterioso amigo de Laurie Cunningham y El amigo no tan misterioso de Laurie Cunningham | Panenka.
En el primer post la revista de Panenka hace un repaso de la carrera del futbolista Cunningham hasta su muerte en un accidente de tráfico en Madrid. Con él iba en el coche un hombre que sólo presenta heridas leves y que tras el alta hospitalaria desaparece. Este primer artículo sobre el misterioso amigo despierta la curiosidad en muchos que se lanzan a investigar en internet hasta que una de esas búsquedas da resultado y descubrimos su identidad en El amigo no tan misterioso de Laurie Cunningham.

La delirante búsqueda de la supuesta radiactividad que mata a los inquilinos de la Moncloa | Materia.
Al mediodía del 7 de noviembre de 1970 se produjo una fuga en el trasvase de 700 litros de residuos radiactivos de un reactor atómico cercano a la Complutense. Decenas de litros se escaparon accidentalmente y alcanzaron las alcantarillas dando lugar a la peor fuga radiactiva de la historia de España que se mantuvo en secreto hasta que fue desvelada por el diario El País en 1994. Un profesor universitario se pregunta sobre la posibilidad de que la fuga hubiera afectado al Palacio de la Moncloa y fuera responsable de la enfermedad de varios de sus ocupantes.

12 fotos halladas en las redes sociales que esconden una mentira y 9 fotografías virales en internet que mienten descaradamente | Gizmodo
Si han recibido menos de 3 de estas fotografías tienes ustedes una saludable vida social en internet. Felicidades.

Treinta años sin saber qué fue de los 16 tripulantes del “Montrove” | Impulso
Hace ahora 30 años, por estas fechas se fraguaba el misterio marítimo y la tragedia marinera que más tinta y más saliva han generado en el mundo de la pesca gallega y europea: el 19 de julio de 1984 zarpó de Las Palmas de Gran Canaria el buque congelador Montrove rumbo al banco canario-sahariano. El barco y los 16 tripulantes desaparecieron sin dejar rastro

Miradas (2)

En las calles de México, foto de Nacho Lopez, 1953. Via The Nifty Fifties
En las calles de México, foto de Nacho Lopez, 1953. Via The Nifty Fifties
Fotografía de Frank Horvat. Via I Like this
Fotografía de Frank Horvat. Via I Like this
Dos chicas caminan por Cape Town in 1965. Via best of Imgur
Dos chicas caminan por Cape Town in 1965. Via best of Imgur
Fotografía de Umberto Verdoliva. Treviso, Italia. Via Semiotic Apocalypse
Fotografía de Umberto Verdoliva. Treviso, Italia. Via Semiotic Apocalypse
Militar estadounidense y amiga paseando por Kings Cross, Sydney. C. 1970-71. Via reddit History Porn
Militar estadounidense y amiga paseando por Kings Cross, Sydney. C. 1970-71. Via reddit History Porn

Antes: Miradas

Los Gibson de las Sorlingas

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En 1860 John Gibson un pescador de las Islas Sorlingas, cerca de las costa de Cornualles, quedó atrapado por fotografía y la convirtió en su oficio. Dado lo peligroso del mar de la zona una de las situaciones corrientes era el naufragio o encallamiento de los barcos por lo que Gibson se dedicó a registrar cada uno de estos accidentes.

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En los comienzos de la fotografía el equipo fotográfico era muy pesado además las fotos debían hacerse durante el día y el mar que había provocado el naufragio en poco tiempo podía hacer desaparecer el barco por lo que John Gibson reclutó a sus hijos Alexander y Herbert para que le ayudaran a presentarse con celeridad en el lugar del siniestro con todos sus bártulos. La tarea fue continuada durante el siglo XX por James, el hijo de Alexander, y cuando éste abandonó recogió el testigo su hijo Frank hasta que falleció en 2012.

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Pueden ver algunas de las fotografías del archivo Gibson de naufragios en la casa de subastas Sotheby’s donde espera un comprador.

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Enlaces:
The Men Who Chased Shipwrecks | Svati Kirsten Marula.
Gibsons of Scilly

Sábana, zapato y muñeca

Fotografia de Arthur Fellig (Weegee). Via Inspirations and Ruminations
Fotografia de Arthur Fellig (Weegee). Via Inspirations and Ruminations

En el relato En las horas muertas de R. R. Irvine el protagonista es un operador de cámara independiente que cubre los sucesos en Los Angeles en un momento en que las televisiones tienen sus propias plantillas con equipos capaces de captar sonido y los freelance empiezan a verse como un estorbo. Ellos siguen soñando con el metraje impactante que les permita dar el gran pelotazo mientras recuerdan los viejos tiempos:

Trakker hacia demasiado tiempo que estaba en el negocio, para no saber cómo funcionaban las cosas. Claro que ya no eran como en los días pioneros de las noticias en TV, en la década de 1950, cuando todo valía, y lo único que se necesitaba era un zapato viejo, una sábana blanca y una muñeca rota.
Trakker rió de sus propios recuerdos. Por su cabeza bailaban escenas de tragedia. Con claridad, como si hubiese sido ayer, se vio a sí mismo tendido bajo la sábana, simulando un cuerpo, y aullando “¡Rodad!” a los otros miembros de la fraternidad de la cámara, que llegaban invariablemente tarde a la escena del desastre. Resulta más fácil recrear lo sucedido, que instalar radios emisoras y receptoras.
Recordaba los innumerables zapatos tirados en los lugares en que había sucedido un accidente de tráfico, como si se quisiera demostrar que las víctimas habían sido enviadas a la eternidad por el impacto.
La imagen de su propia y especial muñeca hizo que apareciese una sonrisa en su rostro. Había sido tan conmovedora, con su pequeño vestido desgarrado, y un brazo totalmente arrancado. En los primeros planos, aquella muñeca había dicho cuanto había que decir sobre los fatales accidentes de la niñez. Además, ¿que mal había en arreglar unos cuantos trucos de escenario?

En las horas muertas
R. R. Irvine

Ellery Queen’s Mystery Magazine (Edición española, nº 1, 1976)