Diez

01.- Wooden Whaler – David Kemp

“Wooden Whaler” - David Kemp
“Wooden Whaler” – David Kemp

02.- Los lugares secretos de España que Google Maps nos deja ver. Aunque no debería ser así, hay muchos lugares secretos en España que pueden ser vistos en Google Maps aunque deberían estar difuminados.

03.- La arquitectura modular del Kiosk K67 de Saša Mächtig.

04.- Los extraños (y hasta perturbadores) objetos que se usaban en la atención médica de la mujer en el siglo XIX.

La ginecología a menudo ha estado dominada por la superstición y la ignorancia.

Eso es evidente en la exposición histórica del Royal College of Nursing, que muestra una serie de objetos extraños, a veces perturbadores, utilizados en la atención médica de la mujer.

La exposición Wondering Womb o “La matriz errante” forma parte de un creciente movimiento destinado a normalizar la salud de la mujer y las experiencias reproductivas.

05.- Las leyendas urbanas más aterradoras de cada estado de los EEUU.

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06.- Mijaíl Deviatáiev, el piloto ruso que escapó de un campo de prisioneros nazi robando un bombardero.

07.- La gran crisis de las boñigas de caballo de 1894 y el futuro de la humanidad

La fascinante historia de la llamada gran crisis de las boñigas de caballo de 1894 se repite una y otra vez en las charlas de los gurús de la innovación. El relato siempre arranca con un vaticinio del diario londinense The Times en 1894: “Dentro de 50 años, todas las calles de Londres estarán enterradas bajo tres metros de boñigas” […] Sin embargo, lo más curioso de la gran crisis de las boñigas de caballo de 1894 es que nunca existió, como ha revelado este año la jefa del archivo histórico de The Times.

08.- Put Gun: Tipo de gran escopeta empleada en el s. XIX y principios del XX para disparar a gran número de aves acuáticas.

09.- Un avance matemático gracias a un anónimo misterioso y a un novelista

Una prueba recién formulada por el escritor de ciencia ficción Greg Egan y otra colgada en 2011 anónimamente en un sitio de la Red son celebradas como avances importantes en un problema que los matemáticos llevan estudiando desde hace más de 25 años.

10.- Detrás de la columna de soldados que avanzan en fila y ciegos por los gases en la pintura Gassed (1919) de John Singer Sargent hay un grupo jugando al fútbol. Via.

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El Arsenal y Declan Hill

Arsenal FC supporters 1949
Arsenal FC supporters 1949

Me crié en Inglaterra y, por tanto, mi deporte era el fútbol. Me gusta y me atrae con una fuerza que sólo entienden quienes lo viven igual que yo. Tuve la primera experiencia futbolística en un momento de ésos que nos cambian la vida. Fue en la escuela primaria; unos cuantos compañeros de clase me preguntaron qué equipo me gustaba más, si el Arsenal o el Liverpool. Tenía yo seis años. No conocía a ninguno de los dos clubs, pero «Arsenal» me pareció un nombre tan ridículo que sólo podía ser el más débil, el peor, y lo elegí. Nunca pude cambiar esa decisión, tomada a la ligera. Recuerdo una frase de un aficionado que leí en una ocasión: «Por mal padre que seas, por más que te divorcies o aunque emigres a otro país, nunca cambiarás de equipo de fútbol». Y eso es lo que me ha sucedido a mí. Durante casi toda mi infancia y madurez detesté todo lo que hacía el Arsenal. Tenían un estilo imperdonablemente sucio. Les encantaba dar patadas brutales a sus contrincantes y después dar al balón y mandarlo al fondo del campo. No tenían técnica, habilidad, ni brío. Y, lo que era peor, descubrí que, al contrario que los verdaderos equipos modestos, el Arsenal era rico. Podían haber jugado con garbo y elegancia, pero se portaban como bestias, fuera quien fuese el entrenador, de la larga serie que tuvieron. Pero daba igual. Descubrí que, como quien se enamora de una mujer infiel, no podía cambiar mis sentimientos. Pasé años, hasta la llegada de Arsène Wenger, viendo al Arsenal abrirse camino hacia la victoria a fuerza de patadas, golpes e intimidación.

Juego sucio
Fútbol y crimen organizado
Declan Hill

Los dos modos de analizar la violencia

Evidence fotografías de Angela Strassheim. Via
Evidence fotografías de Angela Strassheim. Via

comillasExiste una tendencia, prácticamente en cualquier análisis de la violencia, a considerarla de uno de los dos modos siguientes: como desviación del pasado o como continuación del mismo. Una de dos: o la violencia de “hoy en día” es sintomática de la degeneración que nos aqueja (los males de la vida urbana, la pérdida de la fe, la desintegración de nuestras familias, la inexistencia de disciplina en nuestros hogares), o bien la violencia de “hoy en día” es en lo esencial idéntica a la de ayer: siempre existe la violencia, de uno u otro modo.

La primera opción, que es obviamente la más sentimentaloide -con su implícita nostalgia de una edad de oro, de un tiempo pasado que fue mejor-, parece ser la que más adeptos tiene en Gran Bretaña, aun cuando sólo sea porque la imagen que tienen los británicos de si mismos, en tanto seres civilizados y respetuosos de la ley, sigue teniendo una raigambre notablemente profunda en la cultura. En cambio, es la concepción moderna y modernista la que tiene la violencia por continuación, en tanto constituye una manifestación de estructuras y parámetros inherentemente imposibles de cambiar -sean sociológicos, biológicos o psicológicos-. Se trata de algo que en cualquiera de los supuestos escapa a nuestro control. Esta concepción moderna, modernista, sostiene que Inglaterra siempre ha sido violenta, que su clase obrera lo ha sido en especial, que siempre ha habido problemas estrechamente relacionados con el juego del fútbol, ya desde que se inventó.

Entre los vándalos
Bill Buford

Stan Cullis

Conocía la poco afortunada foto de la selección inglesa realizando el saludo nazi en Berlín en 1938 pero desconocía que hubo un jugador inglés que se negó a realizar el saludo y fue separado del equipo para ese partido. La historia de Stan Cullis la pueden leer en esta entrada del blog Fútbol y pasiones políticas. Me sorprendió igualmente que al menos dos obituarios del jugador (The Telegraph y The Guardian) mencionaran que fue uno de los jugadores que participó en ese partido cuando los registros indican que no jugó.
¿Y el resto del equipo? ¿por qué participó? Stanley Matthews contó que todo el vestuario se opuso a realizar el saludo pero su embajador en Berlín explicó que la situación entre ambos países era tan tensa que bastaba una chispa para incendiar Europa, de mala gana los jugadores cedieron.

La camiseta de Grace Kelly

Fotograma de "La Ventana Indiscreta (Rear Window), Hitchcock, 1954). Via Modern Girls & Old Fashioned Men
Fotograma de “La Ventana Indiscreta (Rear Window), Hitchcock, 1954). Via Modern Girls & Old Fashioned Men

Como prácticamente todos los equipos de fútbol, Mónaco cambió su diseño de camiseta durante las primeras épocas en diversas oportunidades hasta adoptar definitivamente un estilo propio. El primer modelo que sus fanáticos recuerdan con aprecio estaba compuesto por franjas verticales rojas y blancas (símil Atlético Madrid). Este se utilizó durante sus primeros años de competencia en Liga, los 50’s mayormente, pero ante el deseo de destacarse con algo más especial o único surgió un boceto inspirador. La princesa Grace, esposa del príncipe Raniero, dibujó una idea de camiseta que maravilló a todos. Su marido había explicado ante su presencia durante una cena la necesidad que tenía el club, su intención de adoptar un modelo más personal que lo distinga mundialmente. Ella había logró unir con mucha simpleza simbología monegasca histórica y estilo en indumentaria deportiva, dando vida a un emblema que hasta la fecha sigue intacto y por el cual Mónaco adopta un nuevo emblema.

vía Association Sportive de Monaco Football Club – Wikipedia, la enciclopedia libre.