Calor en la taquilla

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“The Drip Rifle” ¿Rifle por goteo? Se usó en Gallipoli durante la evacuación para convencer a los turcos de que las posiciones estaban todavía ocupadas, via Lock, Stock, and History Se puede ver un video de su funcionamiento aquí y aquí se discute sobre si tuvo alguna importancia.

 

  • La increíble historia del hombre que sobrevivió tres días en el fondo del mar en una burbuja.

    Es posible que esta odisea que pasó el hombre sea una de esas situaciones cercanas a lo que muchos llaman un milagro, una aventura que difícilmente se podrá repetir, ya que se tienen que sumar demasiados elementos a su favor. La física en este caso jugó un papel fascinante.

  • El avión de la II Guerra Mundial del que, como del cerdo, se aprovechó todo en dos aldeas gallegas. En una montaña entre los pueblos de Vilar y Vilariño (Ourense) cayó un bombardero británico que se dirigía al desembarco de Normandía. Los aldeanos, sumidos en la pobreza, aprovecharon los restos para reformar sus casas.

    “Tengo la pierna fatal, y tengo que cuidar de mis padres. Él no tiene bien la cabeza [Enrique padece alzhéimer] y a ella le cuesta un poco. Mi padre vivió el accidente pero ya no te va a poder decir nada, olvidó todo”. Él habla poco, pero cuando lo hace dice: “Vete al carallo” y “Yo vivo en Vilariño, pero soy de Vilar”.

  • La fiebre del tesoro paraguaya: ‘Todos los que saben que existe andan tras él’.

    Los tesoros se conocen como plata yvygüy, en guaraní, el idioma nacional de Paraguay. Principalmente, se cree que el gobierno y la élite asustada de Asunción, la capital, los escondieron a tan solo 20 kilómetros al noroeste, cuando las fuerzas de ocupación avanzaron durante la Guerra de la Triple Alianza, que se peleó contra Brasil, Argentina y Uruguay hace 150 años.

  • Taquilleras del Metro de Madrid: una profesión solo para mujeres solteras.

    Desde su fundación en 1919, Metro de Madrid estableció una regla por la cual las taquilleras que contrajeran matrimonio debían pasar a excedencia forzosa […] Y no se trataba solo de velar por la carga de trabajo de las mujeres. A pesar de la proverbial cortesía que de puertas afuera se destacaba de los madrileños, en un comunicado interno la empresa consideraba que sería negativo para ellas «el trato directo con las masas enormes de público, cuya cultura en ocasiones deja desgraciadamente bastante que desear», además de advertir su «temor a que pudieran fomentarse así las relaciones ilícitas».