La normalidad de los hechos importantes

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Una mujer sirve una taza de té a un soldado británico durante los combates posteriores al desembarco de Normandía (Lisieux, 22 de agosto de 1944) Via

8 de abril de 1941

Acabo de leer La batalla de Gran Bretaña, el best-seller del ministro de Información. Había una demanda tal que durante unos días no ha habido ejemplares. Dicen que lo ha escrito Francis Deeding, escritor de novelas de suspense. Es el primer recuento oficial, por lo menos en inglés, de la primera gran batalla de la historia desarrollada en el aire. Dado que lo están traduciendo a muchas lenguas, y que sin duda será leído en todo el mundo, es una pena que no hayan tenido el sentido común de evitar la nota propagandística. El panfleto está lleno de “heroísmo”, “hechos gloriosos”, etc. y se habla de los alemanes con menosprecio. ¿Por qué no se han limitado a dar un recuento frío y adecuado de los hechos, que al fin y al cabo ya son muy favorables? Gran Bretaña ha perdido la oportunidad de producir algo que se aceptaría en todo el mundo como un  trabajo serio y que se utilizaría para contrarrestar las mentiras alemanas.

Lo que me ha impresionado al leer La batalla de Gran Bretaña es que, al comparar las fechas del libro con las correspondientes en este diario, he comprobado que los grandes hechos “épicos” nunca parecen muy importantes en su momento.

Diario de guerra
George Orwell

El cliffhanger Huston

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Algún tiempo después yo estaba en el estudio cuando me llamaron por teléfono y alguien me dijo:
– Teniente Huston, ha de presentarse para recibir órdenes en Washington el… -y me dio una fecha y una hora, como cuatro días más tarde.
– ¡Pero estoy en mitad del rodaje de una película! -dije.
– Teniente Huston, ¿desea usted renunciar a su destino?
– Por supuesto que no.
– En ese caso, preséntese en Washington como se le ordena.
– Sí, señor.
En realidad, estábamos terminando la película. El argumento trataba de un plan japonés para realizar un “Pearl Harbor” en el canal de Panamá. Bogart había sido capturado por los japoneses -guiados por el gran espía Sydney Greestreet- y estaba prisionero en una casa cerca del canal. Puse a Bogie atado a una silla, y coloqué aproximadamente tres veces más soldados japoneses de los que eran necesarios para mantenerle prisionero. Había guardias con metralletas en cada ventana. Lo hice de tal modo que no existiera medio humano por el que Bogie pudiera escaparse. Rodé la escena y luego llamé a Jack Warner y le dije:
– Jack, me marcho. Estoy movilizado. Bogie sabrá como escapar.

Memorias
John Huston

De Italia a Norwich evitando Francia

comillasEn junio de 2004, 190 personas respondieron a una encuesta realizada por el Mass Observation Project, proyecto de investigación social de las Universidad de Sussex, sobre el uso del correo convencional y el electrónico. Parecía un buen momento para hacer balance: el correo electrónico y los ordenadores personales se había convertido ya en algo habitual en nuestras vidas. Los encuestados contestaron que escribían menos cartas y consideraban que el correo electrónico era útil, aunque tenía sus limitaciones: no confiarían sus pensamientos más íntimos al correo electrónico y a menudo los imprimían porque les asaltaba la duda de si seguirían en sus ordenadores la mañana siguiente. […]

Una mujer de ochenta y tres años de Belfast recordaba las cartas llenas de anhelo durante la guerra. “Solíamos poner SWALK (Sealed With a Loving Kiss, “sellado con un beso de amor”) en el reverso del sobre, pero a mis padres no les hacía mucha gracia.” (*)

(*) Se desconoce el origen exacto de ese anagrama, pero la sabiduría popular lo atribuye a los soldados estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial. Existen otras variantes:
NORWICH: Nickers Off Ready When I Come Home (“Bragas fuera en cuanto llegue a casa”).
ITALY: I Trust And Love You (“Confío en ti y te quiero”).
FRANCE: Friendship Remains And Never Can End (“La amistad perdura y no podrá acabar nunca”).
BURMA [Birmania]: Be Undressed Ready My Angel (“Estate desnudo/a y listo/a, ángel mío”).
MALAYA [Malasia]: My Ardent Lips Await Your Arrival (“Mis ardientes labios esperan tu llegada”).
CHINA: Come Home I’m Naked Already (“Vuelve a casa, ya estoy desnudo/a”)

Postdata de Simon Garfield

Trampas y enemigos

Cartel británico de la II Guerra Mundial. Via History in posters

Cartel británico de la II Guerra Mundial. Via History in posters

comillasCada enemigo ha asumido las características de su geografía primaria, literal y no literalmente, y es imposible imaginarlo de ninguna otra manera. Del mismo modo, es imposible creer de un enemigo lo que es fácil de creer de otro. Por ejemplo: según el capitán M. J. Brown, unos soldados británicos se toparon una vez con un alojamiento muy tentador, abandonado por los alemanes, cuya puerta entornada invitaba a entrar. Metiéndose prudentemente por una ventana para evitar la clásica bomba cazabobos, se acercaron a la puerta desde dentro y hallaron atada a ésta la carga explosiva esperada, lista para estallar cuando la puerta se moviera. Abandonaron la casa con cuidado y ataron una cuerda al pomo de la puerta, cubriéndose en una trinchera al otro lado del camino. Cuando terminaron de acomodarse, tiraron de la cuerda y la trinchera voló, matándolos a todos. “El que puso la trampa había previsto su razonamiento”, señala el capitán Brown, “paso a paso”. Los japoneses probablemente no hubieran considerado esta broma lo bastante divertida como para que valiese la pena. Los italianos sí, pero habrían sido muy “poco metódicos” para montarla eficazmente. A los americanos y a los británicos les hubiera gustado la idea, pero les habría dado demasiada pereza gastar tiempo en ella. Atribuida a los alemanes, la historia, por apócrifa que sea, suena verdadera.

Tiempo de guerra
Paul Fussell

Prohibiciones para después de la guerra

Hoja Oficial del Lunes (edición de Coruña), 14 de julio de 1947.

Hoja Oficial del Lunes (edición de Coruña), 14 de julio de 1947.

Desconocía este status tan peculiar que tenían los prisioneros de guerra alemanes en el Reino Unido todavía en 1947. No se les permitía ir a cines y teatros, llevar dinero y tenían prohibido tener relaciones amorosas con las mujeres inglesas. A pesar de que la noticia indica que estas prohibiciones cesarán pronto siguen obligados a regresar a sus barracones a las 10 de la noche y sólo se les permite vestir sus “viejos uniformes”. Por otra parte viendo el tipo de prohibiciones deberían de tener considerable libertad en la ciudad. ¿Algún libro que cuente la historia de estos prisioneros?

Stan Cullis

Estado

Conocía la poco afortunada foto de la selección inglesa realizando el saludo nazi en Berlín en 1938 pero desconocía que hubo un jugador inglés que se negó a realizar el saludo y fue separado del equipo para ese partido. La historia de Stan Cullis la pueden leer en esta entrada del blog Fútbol y pasiones políticas. Me sorprendió igualmente que al menos dos obituarios del jugador (The Telegraph y The Guardian) mencionaran que fue uno de los jugadores que participó en ese partido cuando los registros indican que no jugó.
¿Y el resto del equipo? ¿por qué participó? Stanley Matthews contó que todo el vestuario se opuso a realizar el saludo pero su embajador en Berlín explicó que la situación entre ambos países era tan tensa que bastaba una chispa para incendiar Europa, de mala gana los jugadores cedieron.

Orwell propagandista

Cita

En 1941 George Orwell empezó a trabajar para la BBC en tareas propagandísticas. Algunas de las experiencias en este servicio las relata en el Diario de guerra (1940-1942):

14 de marzo de 1942

Llevo unos seis meses en la BBC. Si los cambios políticos que preveo se producen, seguiré aquí; en caso contrario, probablemente me iré. La atmósfera oscila entre un colegio de niñas y una casa de locos. Todo lo que hacemos en este momento es inútil, o peor que inútil. Nuestra estrategia radiofónica es todavía más desesperanzadora que nuestra estrategia militar. Con todo, uno se vuelve propagandista y desarrolla una astucia que no tenía antes. Por ejemplo, regularmente manifiesto en mis partes que los japoneses están conspirando para atacar a la Unión Soviética. No creo que sea el caso, pero el cálculo es el siguiente: Si los japoneses atacan a la Unión Soviética podremos decir: “ya os lo decía yo”. Si los soviéticos atacan primero, como hemos fabricado un complot japonés de antemano, podemos pretender que la iniciativa partió de los japoneses. Si no hay guerra, podemos aducir como causa que los japoneses tenían demasiado miedo a la Unión Soviética.