Breve guía de Francia

dandy
Félicien Rops – Le Gandin ivre. Via

comillasPara mi conocimiento de Francia, Jean Bienalle, vendedor de coches usados, me fue más útil que todos los libros leídos y las ciudades visitadas. El día que nos conocimos me preguntó qué restaurante, qué café, que casa pública frecuentaba yo. La respuesta le dejó atónito.
On va refaire votre vie… (Hay que rehacer su vida)

La calle de Dante
Cuentos de Odesa y otros relatos
Isaak Bábel

Anuncios

Apolek, pintor religioso

Muerte de la Virgen - Caravaggio | Polémica sobre el cuadro
Muerte de la Virgen – Caravaggio | Polémica sobre el cuadro

comillasMás tarde, Apolek terminó la Santa Cena y la lapidación de María Magdalena. Un domingo descubrió los decorados muros. Los conspicuos ciudadanos, invitados por el cura, reconocieron en el apóstol Pablo a Yáneka, el cojo converso, y en María Magdalena a la joven hebrea Elka, hija de padres desconocidos y madre de muchos hijos de la calle. Los insignes ciudadanos mandaron cubrir aquellas sacrilegas pinturas. El cura lanzó sus amenazas contra el blasfemo. Pero Apolek no cubrió los pintados muros.

Así empezó una guerra inaudita entre el poderoso cuerpo de la Iglesia Católica, por una parte, y el despreocupado pintamonas, por otro. Esta guerra duró tres décadas: El azar estuvo a punto de convertir al dulce vagabundo en fundador de una nueva herejía. Y habría sido el más refinado y gracioso luchador de cuantos conoce la sinuosa y agitada historia de la Iglesia romana, un luchador que habría recorrido el mundo presa de beatífica embriaguez con dos blancos ratoncitos en su seno y con una colección de finísimos pinceles en el bolsillo.

—Quince zloty por una Virgen, veinticinco zloty por la Sagrada Familia y cincuenta zloty por la Santa Cena con la representación de todos los parientes del comprador. El enemigo de mi cliente puede ser representado bajo la figura de Judas Iscariote, mas para ello habrá que añadir otros diez zloty. —Así lo pregonaba Apolek a los campesinos del contorno después que le hubieron expulsado del templo en construcción.

Caballería Roja
Isaak Babel

El ataúd de los viejos del asilo

Mazovia region. City of Warsaw. Powazki cemetary, since the end of the 18th century. Photo by Bruno Barbey. Via
Mazovia region. City of Warsaw. Powazki cemetary, since the end of the 18th century. Photo by Bruno Barbey. Via

comillasEn Odesa, en la época del hambre, nadie vivía tan bien como los asilados del segundo cementerio judío. Años atrás el pañero Kofman levantó en memoria de su esposa Isabel un asilo junto a las tapias del cementerio. En el café de Falconi fue muy celebrada tal vecindad. Pero Kofman acertó. Después de la revolución los viejos y viejas asilados en el cementerio acapararon los puestos de enterradores, chantres y amortajadoras. Se agenciaron un ataúd de roble con un manto y con borlas de plata que alquilaban a la gente pobre.

En esa época en Odesa desaparecieron las tablas. El ataúd de alquiler no permanecía inactivo. El difunto yacía en la caja de roble en su casa y en la misa; a la tumba descendía envuelto en una sábana. Era una olvidada ley judía.

Los eruditos indicaban que no se debía impedir a los gusanos tomar contacto con la carroña, cosa inmunda. «Tierra eres y en tierra te convertirás.»

Gracias a esa resurrección de la vieja ley los ancianos lograron una adición a su racionamiento que en aquellos años no podía soñarse.

Cuentos de Odesa y otros relatos
Isaak Babel

Por qué Benia Krik se convirtió en el “rey” de Odesa

Sweetheart Roller Skating Rink - 1972-1973 - Six Mile Creek, Hillsborough County (Tampa) FL
Sweetheart Roller Skating Rink – 1972-1973 – Six Mile Creek, Hillsborough County (Tampa) FL

comillas-¿Por qué fue él? ¿Por qué no ellos, desea usted saber? Bien. Olvídese por un rato de que tiene gafas en la nariz y otoño en el alma. Deje de armar escándalos ante su mesa escritorio y de tartamudear en público. Imagínese por un instante que arma escándalos en la plaza y que tartamudea en el papel. Es usted un tigre, un león, un gato. Es capaz de pasar la noche con una mujer rusa y la mujer rusa quedará satisfecha de usted. Cuenta usted veinticinco años. Si el cielo y la tierra tuvieran anillas usted se engancharía a las anillas y unía el cielo con la tierra. Su padre es Méndel Krik, el carretero. ¿En qué piensa un padre así? Pues piensa en soplarse una buena copa de aguardiente, en romperle los morros a quien sea, en sus caballos y en nada más. Usted quiere vivir y él le hace morir veinte veces al día. ¿Qué hubiera hecho usted en el lugar de Benia Krik? No hubiera hecho nada. Pero Benia sí hizo. Por eso él es un rey, mientras que usted hace la higa en el bolsillo.

Cuentos de Odesa y otros relatos
Isaak Babel

Prischepa – Isaak Babel

‘Red Commanders’ by Victor Panteleevich Psarev. Via
‘Red Commanders’ by Victor Panteleevich Psarev. Via

comillas[…] Hace un año, Prischepa huyó de los blancos. Como represalia, éstos tomaron como rehenes a los padres del joven y los fusilaron en la sección de contraespionaje. Los vecinos saquearon los bienes de la casa. Cuando los blancos fueron expulsados del Kubán, Prischepa volvió a su aldea natal.

Ocurrió por la mañana, al amanecer, cuando el sueño del mujik suspira bajo el agriado bochorno. Prischepa enganchó un carro oficial y fue por el pueblo recogiendo su gramófono, sus tinas de kvas y las toallas bordadas por su madre. Se echó a la calle con abrigo negro y un puñal curvo en el cinto; el carro iba rodando detrás. Prischepa fue de un vecino a otro, y la huella sangrienta de sus plantas iba dejando un rastro tras él. En las casas donde el cosaco encontraba objetos de su madre o la pipa de su padre, dejaba viejas apuñaladas, perros colgados sobre el pozo, iconos emporcados con excrementos de animales. Fumando sus pipas, los aldeanos seguían sombríamente, con los ojos, el camino de Prischepa. Los cosacos jóvenes se dispersaron por la estepa y llevaron la cuenta de las víctimas. Esta cuenta iba creciendo, el pueblo callaba. Cuando hubo terminado, Prischepa volvió a la vacía casa de sus padres. Colocó los recuperados muebles en el orden que recordaba de su infancia y mandó por vodka. Encerrado en la casa, estuvo dos días bebiendo, cantando, llorando y dando sablazos sobre la mesa.

La tercera noche, el pueblo vio humo sobre la isba de Prischepa. Chamuscado, con la ropa desgarrada, Prischepa salió tambaleándose, sacó una vaca del establo, le puso el revólver en la boca y disparó. La tierra giraba bajo sus pies, un círculo de azuladas llamas salía volando por las chimeneas y se desvanecía. Un ternero abandonado gemía en el establo. El incendio resplandecía como un domingo. Prischepa desató el caballo, saltó sobre la silla, arrojó al fuego un mechón de sus cabellos y desapareció.

Caballería Roja
Isaak Babel

La teoría de la epifanía según Lionel Trilling

Big Jay McNeely at the Olympic Auditorium, Los Angeles 1951. Via
Big Jay McNeely at the Olympic Auditorium, Los Angeles 1951. Via

comillasLa preocupación de Babel por la forma, por la superficie estética, está, como pronto veremos, totalmente al servicio de su preocupación moral. James Joyce nos enseñó el significado de la palabra epifanía, o aparición. Joyce tenía la teoría de que repentinamente, casi por milagro, mediante una frase o un gesto, una vida rasgaba el velo que envuelve todas las cosas, y aparecía, mostrándose, durante un instante, con lo cual su existencia nos sorprendía. Este concepto de epifanía, en sí mismo, contiene una importante afirmación con respecto a la naturaleza de la vida humana. El concepto nos indica que el hecho humano no domina nuestra existencia, ya que, a fin de que algo aparezca, es preciso que antes dicho algo esté escondido, y el hecho humano está sumergido en el mundo de las circunstancias, y sometido a él, sumergido y sometido al mundo de las cosas.

Tan sólo lo conocemos gracias a vislumbres, cuando surge de los peligros o de las sordideces en que está envuelto. Los escritores que llevan a la práctica la teoría de la epifanía quedan inducidos a aceptar una particular estética. En los relatos de Maupassant, lo mismo que en los de Stephen Crane, de Hemingway, y del Joyce de Gente de Dublin, igual que en los del propio Babel, advertimos que el escritor escribe animado por la intención de crear una forma que será bella y autónoma, en sí misma, y que, al mismo tiempo, reflejará de modo insólito la verdad de la realidad externa, la verdad de las cosas y los acontecimientos. Con este fin, el escritor se fija en un momento determinado, y, cual si fuese hostil a la continuidad del tiempo, únicamente nos cuenta el pasado en tanto en cuanto puede ser imaginado en el presente. En su fidelidad a los hechos, el escritor afecta indiferencia ante los significados y los valores. Parece querer decir que, aun cuando es capaz de relatarnos con insólita exactitud cuanto ocurre, no pretende interpretarlo, apenas pretende comprenderlo, y, desde luego, en manera alguna juzgarlo. Procura que el relato se manifieste por sí mismo, o nos lo cuenta por medio de un narrador que deja claramente sentado que, personalmente, ningún interés tiene en las consecuencias de los hechos.

Lionel Trilling en el prólogo de:
Caballería Roja
Isaak Babel