Nobles tradiciones

Que los vikingos pudieran penetrar hasta un lugar tan en el interior como Dorestad es una señal de que el sistema de defensa costera de Carlomagno se había derrumbado. Las razones de ello tienen poco que ver con el aumento de la fuerza de las flotas vikingas durante este período; más bien están relacionadas con el desarrollo de la política interna en el Imperio franco. Las tradiciones francas dictaban que a la muerte del rey, su reino se debía dividir a partes iguales entre todos los hijos legítimos supervivientes. Desde su fundación por la dinastía merovingia en el siglo V, el reino franco había experimentado particiones frecuentes, pero una vigorosa tradición de asesinatos dinásticos había mantenido controlado el número de herederos potenciales y evitaba que las divisiones siguieran indefinidamente.

Los hombres del norte
John Haywood

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La lección de los enemigos

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An Eritrean man after the Ethiopian bombing of the Red Sea port city of Massawa, 1990. Via Historium

[…] Tras el ataque, los daneses establecieron un campamento más seguro en la isla de Oissel, en el Sena, a unos 12 kilómetros al sur de Ruán. Allí resistieron contra el rey Carlos, que los asedió infructuosamente durante tres meses en el transcurso del verano de 858. Por entonces, los campesinos del bajo Sena ya habían tenido suficiente, tanto de los vikingos como de la incapacidad de sus gobernantes para defenderlos. Formaron bandas armadas y empezaron a combatir a los vikingos con cierto éxito. Sin embargo, para Carlos y para sus nobles, que los campesinos se tomasen la justicia por su mano era un inaceptable desafío a su autoridad. La recompensa de los campesinos por resistir a los vikingos fue que los asesinaran sus propios señores. La sensación de desesperación caló en toda la sociedad.

Los hombres del Norte
John Haywood

La bandera del cuervo encantado

Según las sagas tradicionales, Sigurd [el Fuerte] combatió bajo la bandera de un cuervo mágico tejido para él por su madre, Eithne, una princesa irlandesa que tenía la reputación de ser una hechicera. La bandera traía la victoria de parte de Odín, pero también garantizaba la muerte a quien la portase. Se dice que durante la batalla, Sigurd perdió tres portaestandartes antes de conseguir la victoria. En 995, Sigurd recibió el bautismo, lo que le permitió celebrar un segundo matrimonio muy ventajoso con una hija del rey Malcolm II de Escocia, cuyo nombre no se menciona. Su hijo Thorfinn se crió como cristiano en la corte de Malcolm en Escocia. Sigurd probablemente no fue sincero en su conversión porque encontró la muerte luchando bajo la bandera del cuervo encantado en la batalla de Clontarf en 1014.

Los hombres del norte
John Haywood

Apellido y riqueza

Unos pocos días después, los vientos rolaron finalmente al sur y, el 28 de septiembre, Guillermo el Conquistador desembarcó en Pevensey. Harold corrió hacia el sur para encontrarse con la derrota y la muerte en la batalla de Hastings el 14 de octubre. Con Harold muerto, la resistencia inglesa se derrumbó con rapidez y, el día de Navidad de 1066, Guillermo fue coronado rey de Inglaterra en la abadía de Westminster. La conquista normanda tuvo muchas más consecuencias a largo plazo que la conquista danesa cincuenta años antes. Guillermo y muchos de sus seguidores eran descendientes de los vikingos, pero en 1066, Normandía era lingüística y culturalmente un principado francés. La conquista sacó definitivamente a Inglaterra de la órbita de Europa del norte y la convirtió en un satélite político y cultural de Francia. No sería hasta finales del siglo XIV que Inglaterra volvería a tener un rey cuya lengua materna fuera el inglés. La aristocracia inglesa nativa que sobrevivió a las batallas de 1066 a los pocos años había sido ejecutada o exiliada, y casi todos los terratenientes ingleses fueron desposeídos. El campesino inglés fue obligado a la servidumbre. Los conquistadores expropiaron la riqueza de los ingleses en una escala tan enorme que incluso en la actualidad, 950 años después, los habitantes de Inglaterra con apellidos de origen normando-francés, son, de media, un 20 por ciento más ricos que la media nacional.

Los hombres del norte
John Haywood