El Coco

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Que viene el Coco – Goya

comillasEl ingeniero Roberto Paudi, miembro del consejo ejecutivo de la COMPRAX y asesor de urbanismo, se puso hecho una furia al sorprender una noche a la niñera Ester que, para sofocar una rabieta del pequeño Franco, le decía; “Si no te portas bien, esta noche vendrá el Coco”.
Era intolerable, según él, que para educar a los niños se siguiese recurriendo a estúpidas supersticiones que podían crear en tan tierna psique deplorables complejos. Le echo un sermón a la chica, que se marchó llorando, y él mismo metió en la cama al niño, que en seguida se tranquilizó.

Esa misma noche el Coco, levitando a media altura como era su costumbre, se presentó en la habitación donde el ingeniero Paudi dormía solo, deparándole unos instantes de desasosiego.

La noches difíciles
Dino Buzzati

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El asesinato del fantasma de Hammersmith

Via Forteana
Via Forteana

comillasEn torno a la época del fantasma de Hammersmith la gente comenzó a adoptar una actitud de confrontación hacia los fantasmas. Los jóvenes trataban de superar sus temores. Se los veía en grupos, rondando cada atardecer en busca del fantasma, y cualquiera que luciese ropas de color claro se podía convertir en su objetivo.

Un albañil, Thomas Milward, lucía el atuendo propio de su oficio: pantalones blancos de lino, un chaleco de franela blanca y un delantal blanco. Una noche, mientras volvía a casa en la oscuridad, un caballero y dos damas que pasaron a su lado en un carruaje gritaron alarmados: “¡Por ahí va el fantasma!”. La contundente respuesta de Milward a las voces fue despotricar contra el carruaje y amenazar con atizarle al hombre en la cabeza.

Su suegra le advirtió que no era seguro continuar vistiendo aquella ropa en su camino de vuelta a casa, pero, tozudo como una mula, Milward siguió haciéndolo.

Bajaba a pie por Black Lion Lane cuando un aterrorizado recaudador de impuestos que se llamaba Francis Smith lo mato a tiros con una escopeta de caza, alentado por los tragos que se había tomado en el cercano pub White Hart con el vigilante local William Girdler. Habían estado compartiendo historias sobre un fantasma que había matado de un susto a la mujer de un cerrajero y había dejado a otras dos personas gravemente enfermas después de otro encuentro. Smith fue encarcelado por asesinato, pero apenas unos meses después recibió el perdón del rey, que al parecer se apiadó debido a lo inusual de las circunstancias, otra prueba de la extensa fascinación real por el tema de los fantasmas.

La historia de los fantasmas
Roger Clarke

La grande peu

David Cusick, Sketches of Ancient History of the Six Nations, 1828. Via
David Cusick, Sketches of Ancient History of the Six Nations, 1828. Via

comillasUn ejemplo dificilmente igualable de la repercusión que puede tener el rumor a la leyenda para determinar el futuro lo constituye -sin duda- el fenómeno que se conoció en Francia como la grande peu y que, según un estudio pionero en la historia social debido a Georges Lefebvre, habría contribuido de forma importante a las revueltas que culminaron en la Revolución de 1789. El miedo a que llegaran bandas organizadas de malhechores a incendiar las cosechas o a atacar a las ciudades y pueblos provocó que las gentes se armaran formando brigadas ciudadanas y campesinas. La confusión debió de ser tal que las brigadas nacidas para combatir a las bandas se convirtieron en realidad en las bandas que habían temido e incendiaron castillos y poblaciones, presa de un furor no del todo explicado ni explicable.
Según la interpretación de Lefebvre (1932), el rumor de que esas bandas iniciales actuaban instigadas por un “complot aristocrático” acrecentó el odio de la burguesía y las masas populares contra las élites dominantes, y encendió definitivamente la mecha de la rebelión. Pero, según revisiones actuales del tema, “el gran pánico” fue una cadena de pequeños pánicos y la hipótesis del “complot aristocrático” solamente una de las formas -y no la más difundida- que adquirió el rumor. También circuló la versión de que eran bandas de extranjeros de diferentes nacionalidades o contratados por un país enemigo, o ladrones y bandidos procedentes de las provincias colindantes y rivales. Las versiones, pues, acogían casi todas las formas posibles del “enemigo imaginado”. Pero, en cualquier caso, el resultado fue que la gente decidió defenderse por su cuenta del peligro, reconociendo de facto que el orden que les cobijaba ya no era tal, no les servía.

La fuerza de lo imaginado o el temor présago:
miedo al futuro desde el pasado en las leyendas actuales.

Luís Diaz Viana

Antropologías del miedo
Edición de Gerardo Fernández Juárez, José Manuel Pedrosa

De Profundis

Oceanic ichthyology. v.22 atlas. Cambridge, U.S.A. :Printed for the Museum,1896. Via
Oceanic ichthyology. v.22 atlas. Cambridge, U.S.A.: Printed for the Museum, 1896. Via

comillasY en mi enciclopedia infantil leí sobre el batiscafo presurizado, una celda como un pulmón de acero dentro de la cual unos hombres habían descendido a la fosa de las Marianas, donde los traslúcidos peces abisales seducen a sus presas con unos apéndices luminosos que cuelgan frente a sus diabólicas fauces abiertas. Me daban tanto miedo estos monstruos, que no me atrevía ni a tocar las páginas en las que estaban impresas sus imágenes y tenía que pasarlas tirando cuidadosamente de las esquinas de papel.

Leviatán o la ballena
Philip Hoare