Castle

Paradise Built and Lost – Abandoned waterpark, Somewhere in California.

Danny Fields: Estaba en Los Ángeles alojado en el Castle con Edie Sedgwick y Nico, que andaban por Hollywood por alguna razón que no recuerdo. El Castle era una casa de dos plantas propiedad de una vieja gloria de Hollywood que se la alquilaba a bandas de rock. Todo el mundo se había alojado allí: Dylan, los Jefferson Airplane, la Velvet. La dueña la alquilaba a bandas de rock & roll porque estaba en tal estado de ruina que daba igual lo que le pudiera suceder.

Por favor mátame
La historia oral del punk
Legs McNeil y Gillian McCain

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Del canto regional y las palmas como apaciguador de ánimos

La Ilustración Nacional : revista literaria, científica y artística - 22 de septiembre de 1899
La Ilustración Nacional : revista literaria, científica y artística – 22 de septiembre de 1899

Una de las estrategias de los filipinos para lograr la rendición de los sitiados de Baler fueron lo que el teniente Saturnino Martín Cerezo llamó “reclamos femeninos”. En el libro Yo te diré… (La verdadera historia de los últimos de Filipinas) Manuel Leguineche investiga sobre este asedio erótico. Aunque las penalidades que pasaban no les debían dejar muchos brios para juerga el oficial al mando ordena que los soldados se retiren, imagino que para que no miren. Ruído, música y canto fueron algunos de los métodos que emplearon para combatir este ataque, lo que hace pensar que trataban de evitar escuchar lo que pasaba o se fingía que pasaba.

comillasEl enemigo no escatimaba medios, voceríos, pedreas, disparos sobre la techumbre para dejar al raso y a merced del aguacero a los asediados, con objeto de reducir el ánimo de los españoles. Eran válidas todas las artimañas, incluidas las que se referían a la incitación de la lujuria. Los defensores de la iglesia de Baler, recluidos en un lugar sagrado, estaban para pocos trotes eróticos. Martín Cerezo habla de «reclamos femeninos». La guerra psicopornográfica.

Los papeles que encontré en la biblioteca de Baler van más lejos que las pudorosas insinuaciones de Martín en su narración del cerco. El enemigo situó a mujeres semidesnudas, que varias parejas imitaran como en cualquier espectáculo arrabalero el acto de la cópula. Para evitar la tentación de la carne, Martín dio orden de inmediata retirada a la tropa. Lo que les faltaba a los pobres Cazadores, mujeres desnudas y gestos lascivos. La proximidad de los santos debió de calmar sus ardores. Como antídoto unos se pusieron a rezar, otros a batir palmas, a reír con todas sus fuerzas, a cantar canciones regionales. El teniente Martín: «Por desgracia y fortuna la situación lamentabilísima en que vivíamos quitábale su poder al “reclamo femenino”, nos guardaba muy bien contra la sensualidad y sus deseos». Por mucho que investigué en Baler no pude dar con ningún descendiente directo de alguna de estas improvisadas desnudistas que fracasaron en su intento de poner cachondos a los soldados españoles.

La respuesta de los soldados fue la música liberadora, la juerga, el toque de fajina. El cabo Olivares se puso a tocar el cornetín y Planas el bombardino. A la orquesta se sumaron un bombo, dos tambores y latas agitadas, golpeadas con la habilidad y la cadencia con que lo hacen los negros de Trinidad y Tobago.

O enterro do Soneira

O Soneira o tiña claro: quería enterro con música de gaita e que o gaiteiro de volta do camposanto parara en cada tasca do camiño e bebera a sua honra. Os 70 anos, tres matrimonios e dous fillos, este labrego de Riazor que vivía en Cristais pasou a situación na que debía cumplirse o seu desexo.

E alá foi o gaiteiro no medio dunha numerosa comitiva fúnebre que quería foliada. Pero todo o que tiveron foi o Miserere da orquestra de capilla porque “la autoridad” non deixou tocar a gaita. Cando deron terra o Soneira o gaiteiro arrancouse na porta do cemiterio pero tamén alí o prohibiron.

Non se sabe en qué momento “la autoridad” considerou que xa non era unha falta de respeto que o gaiteiro cumplira a vontade do finado pero á cronica di que cando empezou non parou, faltando incluso a promesa de parar en todas as tascas… ¡e que lle debía varias pezas o Soneira! Unha “crecida turba” seguiuno por toda a cidade ata rematar na casa do defunto en Santa Margarida.

Foi na Coruña, alá polo 1898, ano de mortos a moreas que non mermou a estatística de mexericas.

soneira

La creación de un estilo musical

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comillasDecían que tocaba hardcore, pero no tenía ni puta idea de qué era, nunca he dicho esa palabra. Siempre pensé que el hardcore era porno, o algo así.
Lo que tenemos de hardcore es que empezábamos tocando punk rock, y acelerábamos. Si Earl, el batería, se aburría o quería hablar con una chica, tocaba las canciones más rápido. Yo le miraba en plan: “Macho, me estás cabreando, para ya”. Cuando quise darme cuenta, la velocidad había creado un género.

Darryl Jenifer
bajista de Bad Brains

Documental Punk Attitude

Popularidad


Entrevistador: En la última gira de Tap por EEUU se presentaron en estadios con un aforo de diez o quince mil asientos. Y parece que esta vez, en su gira actual se están presentando en locales con un aforo para 1200 ó 1500 personas. Y me preguntaba si la popularidad del grupo está disminuyendo.

Manager: No, no, no. En absoluto. Mas bien creo que su atractivo se ha vuelto más selectivo.

This is Spinal Tap (1984)
Rob Reiner

Sin rostro

Marilyn Monroe by Andre de Dienes | Via Bebe le Strange

Marlene Dietrich | Via Suicide Blonde

Edith Piaf | Via Palabra da palabra

Marilyn Monroe en una prueba de vestuario para “Los caballeros las prefieren rubias” | Via Suicide Blonde

La Castiglione una maestra de la ocultación incluso para ella misma. Se decía que pasada su época de esplendor tapaba los espejos de su casa para que no le devolvieran su imagen envejecida | Via Retronaut

Rumble – Link Wray

Rumble es uno de los pocos casos en que una canción instrumental es censurada en las radios. Creada a finales de los 50 por Link Wray and his Ray Men se llamaba originalmente Oddball (rareza, cosa rara) pero su nombre fue cambiado a Rumble (“estruendo” pero también “pelea callejera” en la jerga pandillera). Bandas y músicos (Bob Dylan, The Who, The Kinks, Jimmy Page…) se han sentido atrapados por la canción que ha sido incluida con frecuencia en series y películas (Los Soprano, Pulp Fiction…)