O naúfrago Helge Petersen

20/02/1923 Polo mal tempo rompen os cables que remolcaban a barcaza Rhinoceros o buque T.H. Skogland e ésta embarranca nas pedras de Durmideras na Coruña. Na barcaza ían 7 tripulantes dos que logra salvarse un, Helge Petersen, que pertencía  o T.H. Skogland. O mariñeiro chega nadando os pes do cemiterio de San Amaro.

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Galicia – Diario de Vigo (21/02/1923)

As dificultades persiguen o T.H. Skogland que embarranca preto de Baiona. Sálvanse todos os tripulantes.

A información sobre o naufraxio procede do libro: Historia da costa galega e os seus naufraxios (século XX) de Fernando Patricio Cortizo.

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El abuelo Buenaventura González

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comillasMi abuelo paterno, como buen marinero de Santa Lucía, había navegado por todos los mares y océanos, unas veces en barco, otras en bote y hasta una vez en una tabla en el Océano Pacífico. Hacía la carrera de Barcelona a Manila. Se hundió el barco y se salvaron él y otro marinero, también de La Coruña, en una tabla. Su compañero, muerto de hambre y de privaciones, tuvo que ser arrojado al mar. De todos sus viajes era éste, el de la tabla en el Océano Indico, el que más recordaba.

En distintos lugares de la tierra había salvado la vida a una serie de gentes: unos arrojados por accidente al agua y otros lanzados a ella voluntariamente: en Santiago de Chile a un capitán inglés enloquecido, quien, por único agradecimiento le mordió una mano, al sacarle del agua; en Palma de Mallorca salvó a un paseante que se cayó al agua, cuya familia le regaló a mi abuelo toda su ropa interior y exterior completamente nueva, episodio del que le quedó a mi abuelo el recuerdo de que Palma de Mallorca era una magnífica ciudad para comprar ropa buena y barata; y en la propia Coruña, él y mi padre, salvaron, en la Dársena, a un arruinado comerciante que se arrojó a sus aguas con tres hijos.

Su familia procedía de San Vicente de Elviña, una de las cuatro parroquias del Ayuntamiento de Santa María de Oza, cuyo pueblo principal, Elviña es conocido en la Historia de España, de Galicia y de Inglaterra y Francia por la batalla que allí se celebró entre las tropas inglesas en retirada, que iban a embarcarse para Inglaterra en La Coruña, y las francesas mandadas por el mariscal Soult, en la que perdió la vida el general inglés Sir John Moore. Mi abuelo contaba siempre, con orgullo, la hazaña de su abuela, quien mató un soldado francés, al día siguiente de la batalla, arrojándolo a un pozo, cuando trataba de violarla; y como tuvo que buscar refugio en La Coruña para escapar a los franceses que trataban de castigarla.

Memorias de un estudiante liberal (1903-1931)
Emilio González López

El mejor naufragio de la historia de la pintura

La balsa de la Medusa (fragmento). Via
La balsa de la Medusa (fragmento). Via

comillasLa balsa de la Medusa de Géricault no sólo es el mejor naufragio de la historia de la pintura sino que también es el más moderno naufragio del siglo XIX, y esa modernidad no se debe exclusivamente a razones de naturaleza compositiva, técnica o formal, sino a razones ideológicas ligadas a la causa que determinó su realización: esta obra era una denuncia porque el responsable de la desesperación que vivieron los naúfragos de la fragata no fue tanto el mar como el hombre.

Naufragios
Esperanza Guillén

Los Gibson de las Sorlingas

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En 1860 John Gibson un pescador de las Islas Sorlingas, cerca de las costa de Cornualles, quedó atrapado por fotografía y la convirtió en su oficio. Dado lo peligroso del mar de la zona una de las situaciones corrientes era el naufragio o encallamiento de los barcos por lo que Gibson se dedicó a registrar cada uno de estos accidentes.

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En los comienzos de la fotografía el equipo fotográfico era muy pesado además las fotos debían hacerse durante el día y el mar que había provocado el naufragio en poco tiempo podía hacer desaparecer el barco por lo que John Gibson reclutó a sus hijos Alexander y Herbert para que le ayudaran a presentarse con celeridad en el lugar del siniestro con todos sus bártulos. La tarea fue continuada durante el siglo XX por James, el hijo de Alexander, y cuando éste abandonó recogió el testigo su hijo Frank hasta que falleció en 2012.

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Pueden ver algunas de las fotografías del archivo Gibson de naufragios en la casa de subastas Sotheby’s donde espera un comprador.

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Enlaces:
The Men Who Chased Shipwrecks | Svati Kirsten Marula.
Gibsons of Scilly