Apellido y riqueza

Unos pocos días después, los vientos rolaron finalmente al sur y, el 28 de septiembre, Guillermo el Conquistador desembarcó en Pevensey. Harold corrió hacia el sur para encontrarse con la derrota y la muerte en la batalla de Hastings el 14 de octubre. Con Harold muerto, la resistencia inglesa se derrumbó con rapidez y, el día de Navidad de 1066, Guillermo fue coronado rey de Inglaterra en la abadía de Westminster. La conquista normanda tuvo muchas más consecuencias a largo plazo que la conquista danesa cincuenta años antes. Guillermo y muchos de sus seguidores eran descendientes de los vikingos, pero en 1066, Normandía era lingüística y culturalmente un principado francés. La conquista sacó definitivamente a Inglaterra de la órbita de Europa del norte y la convirtió en un satélite político y cultural de Francia. No sería hasta finales del siglo XIV que Inglaterra volvería a tener un rey cuya lengua materna fuera el inglés. La aristocracia inglesa nativa que sobrevivió a las batallas de 1066 a los pocos años había sido ejecutada o exiliada, y casi todos los terratenientes ingleses fueron desposeídos. El campesino inglés fue obligado a la servidumbre. Los conquistadores expropiaron la riqueza de los ingleses en una escala tan enorme que incluso en la actualidad, 950 años después, los habitantes de Inglaterra con apellidos de origen normando-francés, son, de media, un 20 por ciento más ricos que la media nacional.

Los hombres del norte
John Haywood

La falsa génesis de “El jardín perfumado”

Albrecht Dürer, six pillows, pen an ink on paper, n.d. Via quack

Albrecht Dürer, six pillows, pen an ink on paper, n.d. Via quack

comillasEl mismo Jeque cuenta que vivió en Túnez, y lo más probable es que el libro se escribiese en esa ciudad. De acuerdo con la tradición, un motivo especial le indujo a llevar a cabo una obra totalmente en desacuerdo con sus sencillos gustos y costumbres solitarias.
Su conocimiento de la ley y de la literatura, lo mismo que de la medicina, llegaron al conocimiento del Rey de Túnez, quien deseó investirle con el puesto de cadí, aunque él era contrario a ocupar cargos públicos.
Como, sin embargo, no deseaba dar ningún motivo de ofensa al Rey, con lo cual podía haber corrido peligro, se limitó a pedir un corto plazo para poder acabar el trabajo que tenía entre manos.
Habiéndole sido concedido esto, se puso a escribir el tratado, que entonces llenaba su mente y el cual, al ser conocido, atrajo la atención del público sobre el autor, de tal manera, que fue desde entonces imposible confiarle cargos tales como cadí.

Prólogo de Richard F. Burton a “El jardín perfumado” donde cuenta una de las teorías tradicionales sobre el motivo que provocó la redacción de este tratado erótico árabe, el explorador mantiene que ninguna prueba apoya esta explicación.

El jardín perfumado
Jeque Nefzaqui