Cinco notas: Supersticiones de Galicia

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Bartis Attila. Dragon. Parangtritis, Java. 2016.

[Los celtas] Servíanse de las entrañas de los cautivos para sus adivinaciones, y desde el momento en que la víctima recibía el golpe fatal, sacaban los primeros augurios deducidos del modo o forma en que caía.

Para los fenicios eran los tres grandes principios de las cosas el tiempo, el deseo y la sombra, originarios de todo lo existente en el universo.

Se daba culto a Adonis y a Príapo, y la diosa Laverna era patrona de la hipocresía.

Dice el P. Sarmiento que a mediados del siglo pasado bañaban a los niños enfermos en el río de San Lufo, sumergiéndoles tres veces con la camisa, la cual dejaban después marchar por el río. Si flotaba era señal que viviría el niño; pero si se sumergía significaba mal resultado. De modo que dependía de que al echarla cogiese aire o no entre sus pliegues.

El 1616, el Parlamento de Burdeos condenó a la hoguera a gran número de mujeres, porque decía que era cosa monstruosa ver en la Iglesia más de cuarenta mujeres, que todas a una ladraban como perros y no dejaban rezar con tanto ruído.
En 1610, el duque de Wuremberg ordenó a los magistrados que preparasen una hoguera el martes de cada semana, y se quemasen en ella de veinte a veinticinco hechiceras, pero jamás menos de quince.

Supersticiones de Galicia y preocupaciones vulgares
Jesús Rodríguez López

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